La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Jóvenes más virtuosos… y desorientados

Las grandes virtudes humanas consideradas como cardinales, la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, “madres” del resto de las virtudes, aparecen cada vez más desdibujadas en el panorama de nuestras sociedades modernas, si tenemos en cuenta los orígenes de la crisis económica, la corrupción y la desorientación que provoca la escalada de violencia. Sin embargo, la propia evolución de la crisis podría impulsar un florecimiento de los valores que más erosionados parecían en épocas de abundancia, al menos en lo que se refiere a las nuevas generaciones de jóvenes. Según demuestra un reciente estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, los jóvenes españoles entre 15 y 24 años están en pleno proceso de cambio, y son cada vez más los que se reconocen a sí mismos como honrados, leales, trabajadores, familiares y responsables, además de tolerantes, comprometidos, generosos, prudentes y solidarios.

También son mayoría los que muestran su estima por la familia, el orden y la honradez, frente a la despreocupación, el “pasotismo” y el consumismo que los caracterizaba antes de la crisis. Este retrato tan positivo tiene un contrapunto profundamente negativo en la aceptación mayoritaria del aborto y la eutanasia. La compasión hacia las madres que abortan no puede confundirse, en ningún caso, con un supuesto derecho a eliminar una vida inocente, que es la mayor de las violencias que pueden cometerse. El cambio que detecta el estudio de la FAD se mueve sobre arenas movedizas porque falta un contexto educativo adecuado: un gran desafío para nuestra sociedad europea en esta encrucijada histórica.