La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La lacra de la violencia doméstica

Esta semana ha sido, en cifras, la más dramática de todo lo que lo llevamos de año en lo que se refiere a violencia doméstica en España.
Nos hemos mal acostumbrado a un goteo permanente de casos en los que casi siempre la mujer es la víctima principal de la violencia ejercida por su marido o por la persona que bien convivía con ella o lo había hecho en el pasado. La denuncia y condena es el primer e indispensable paso. No caben tibiezas. Pero tampoco miradas simples y soluciones ideológicas, que por otra parte se han demostrado fallidas e incapaces de abordar un fenómeno tan complejo.

Las explicaciones estacionales,sociológicas, culturales, económicas son tan necesarias como en sí mismas insuficientes. Es preciso abordar el problema desde una perspectiva antropologica, reconocer la dignidad inviolable de cada ser humano, hombre y mujer,siempre y en toda circunstancia. Educar, sin complejos, en estas virtudes y valores, y fortalecer la familia, con políticas reales y eficaces. En la verdad de la familia solo hay lugar para el amor, nunca para la violencia. Es precisamente cuando falla el amor,con mayúsculas, y la entrega generosa y desinteresada, cuando se corre un mayor riesgo de instrumentalizar al otro, de no reconocerle como sujeto y de tratarle como un objeto. En la familia al padre, a la madre y a los hijos se nos quiere por lo que somos, sin condiciones, y eso, que puede parecer una cuestión que queda en el ámbito privado, termina por redundar siempre en favor del bien común.