La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Madrid

Viene a Madrid a «ser un arzobispo para todos». A servir a la comunidad católica, a la que se debe, pero también a salir al encuentro de los alejados, buscando tender puentes para el diálogo. Así hablaba hoy en La Mañana de COPE sobre la nueva misión que le ha encomendado el Papa Francisco el arzobispo electo de Madrid, monseñor Carlos Osoro. El también Vicepresidente de la Conferencia Episcopal es, sin duda, uno de los principales referentes de la Iglesia en España, con un estilo pastoral callejero, siempre cercano a la gente, que sintoniza a la perfección con el impulso misionero que propone y personifica el Santo Padre.

Tras casi seis años en Valencia, y con la experiencia adquirida antes como obispo en Orense y Oviedo, monseñor Osoro llega ahora a Madrid, una diócesis de gran complejidad sociológica, pero con una comunidad cristiana muy revitalizada tras dos décadas de pontificado del cardenal Antonio María Rouco Varela, muy fecundas tanto desde el punto de vista misionero, como desde la superación de viejas divisiones y rencillas postconciliares.

Monseñor Carlos Osoro trae como único programa «anunciar a Cristo», convencido de que vivir con autenticidad el evangelio es lo que hace a la Iglesia creíble. Su reto como arzobispo de Madrid, ha dicho, no será intentar aportar muchas cosas, sino darse a sí mismo y dejar que Dios haga el resto. Así se propone mostrar, libre de distorsiones ideológicas, el rostro de ese Dios a los hombres, para que descubran que son hijos suyos, y que sólo Él es capaz de colmar los anhelos del corazón humano.