La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El análisis de la lotera

Mi vendedora preferida de lotería, lectora empedernida de periódicos y novelas, votante asidua del PP, me espetó el otro día a bocajarro, mientras comprobaba mi boleto sin premio: “¿Qué podemos hacer con los nuestros? Por primera vez voté el domingo en blanco pero ahora tengo cierto cargo de conciencia.

–       ¿Y eso, buena amiga?

–       Pues sí, creo que hemos castigado demasiado a Rajoy, aunque también creo que se lo ha merecido por Tancredo. Y le voy a decir otra cosa más: creo que está demasiado obsesionado con la salida de la crisis económica y no se ha dado cuenta de que los votantes del PP no solo vivimos del pan que nos dan nuestras escasas ganancias. Necesitamos algo más.

–       ¿Por ejemplo?, le pregunto algo socarrón.

–       Por ejemplo, que utilice su mayoría absoluta con más firmeza en unas cosas y con más cabeza en otras…

–       A ver, explíquese.

–       Pues verá. Tengo una hija que trabaja en un gran hospital como ginecóloga y otra que ganó unas oposiciones como profesora de Instituto. Las dos ganan pasablemente bien su vida, pero las dos han votado en blanco como yo. ¿Por qué? Por una sencilla razón: porque en Madrid el PP ha tratado de desmantelar en parte la sanidad pública para ceder su gestión a empresas privadas y porque el Gobierno ha dado la impresión de reformar la ley de Educación en beneficio de la enseñanza privada, sin tener en cuenta el criterio de los profesores públicos que han pasado años y años estudiando para ganar unas oposiciones y que ahora tienen sus clases llenas de inmigrantes y alumnos díscolos… sin la ayuda de profesores de apoyo especializados en casos difíciles.

–       ¿Tiene usted algo contra las empresas privadas…?

–       En absoluto. La sanidad privada tiene todo su derecho a existir mientras haya quien la pague y lo mismo la enseñanza privada. Sin embargo, si ya tenemos una tradición “democrática” en España es la de proteger nuestros sistemas públicos de sanidad y enseñanza. Pero hay algo que me irrita más: que la propia reforma de la enseñanza haya dejado en manos de las comunidades autónomas la “libertad” de decidir si ofrecen la asignatura de religión como opción obligatoria y así se obligue a los padres a matricular a sus hijos en centros concertados.

–       Ah… ¿Pero usted se fija en esas cosas que solo parecen preocupar a los sindicatos?

–       Pues mire, sí, porque eso preocupa a mis hijas y ellas me trasladan su inquietud. Pero eso no es todo. Personalmente me indigna que el PP no haya cumplido parte de su programa que no está supeditado a la dichosa crisis. Por ejemplo, no admito que a estas alturas Rajoy todavía esté a la espera de unos informes que no son vinculantes para llevar su ley de protección del no nacido y de la maternidad a las Cortes y acabar con esa ley de aborto libre que nos dejó Zapatero. No admito que calle cuando la Generalidad de Cataluña se burla de las sentencias del Supremo sobre la enseñanza del español. No admito que haya dejado en libertad al etarra Bolinaga con base a un informe médico a todas luces falso. No admito que, en contra de su programa, haya reforzado incluso la politización de la justicia. No admito que haya cometido el error de una reforma judicial que deja en libertad a los narcotraficantes detenidos en aguas internacionales. No admito que con esos jueces que actúan según su ideología se haya aplicado con tanta rapidez y contundencia la supresión de la “doctrina Parot”. No admito que todavía no se haya aplicado la ley en los casos de enaltecimiento del terrorismo por parte de algunas formaciones políticas. Y, sobre todo, no admito que haya avanzado tanto el sentimiento separatista en Cataluña y País Vasco sin que el Gobierno haya emprendido una campaña de información en España y en Europa e, incluso, que haya aplicado ya lo que dice la Constitución.

–       Oiga, parece usted una tertuliana de televisión. nocturna… Un poco más y la hace la competencia a Pablo Iglesias y funda usted otro partido como “Podemos”.

–       Más que “podemos” lo que ese personaje parece que ha fundado es el partido “pidamos”. ¿Se acuerda de la película “Una noche en la Opera”, de los hermanos Marx? En aquel camarote abarrotado de gente, Groucho pide a voces a un camarero una larga lista de viandas. Y cuando termina de pedir, sale su hermano “Chico” y grita: “¡Y dos huevos duros…!” Pues eso, “Podemos-pidamos” no ha hecho otra cosa que pedir y pedir, como si viviésemos ya en Utopía, nadando en monedas de oro. Mire, hablando en serio: se me abren las carnes cuando veo lo que está pasando en Barcelona y lo que ha pasado en Madrid desde el movimiento el 15-M. Pero en eso no creo que tenga mucha culpa el PP sino la izquierda, que no sabe qué hacer ya para proclamar la república y llevarnos a otra guerra civil… Mire, mi padre me habla mucho de lo que pasó en los años treinta, que ningún niñato de los que hoy queman contenedores vivió. Me pregunto si vamos a repetir la historia. En fin, vuelvo a la pregunta del principio: ¿qué hacemos con los nuestros?

–       De momento, vamos a esperar un poco a ver cómo va a reaccionar el PP al varapalo de las elecciones europeas, si bien le adelanto que no basta con la reactivación económica ni una mejor comunicación. Me preocupa mucho más que el PSOE, en su desesperación, se radicalice aún más y se acerque a “Podemos-Pedimos” a partir del relevo de Rubalcaba. Lo peor está todavía por venir, aunque Rajoy cante victoria si empezamos a salir de la crisis económica Puede que sea ya demasiado tarde para la regeneración moral que necesita España: se están destruyendo los valores a marchas forzadas. Y una recomendación final: la próxima vez, no vote en blanco y anime a sus hijas a abrir bien los ojos ante lo que nos puede venir encima.