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Monseñor Barrio: “La comunicación no puede reducirse a un espectáculo cuantificado en función de audiencia”

Julian Barrio“Con agradecimiento os animo a todos los profesionales de la comunicación a trabajar por esta cultura del encuentro. La relación con la verdad es una cuestión ética fundamental cuando la comunicación se enfrenta a desafíos no imaginados por la comercialización de la industria de la noticia. Sólo la experiencia de la verdad hará posible distinguirla de la propaganda. Pido al Señor que os acompañe siempre con la luz de su Espíritu y que a cuantos cotidianamente utilizamos los medios y los instrumentos que facilitan información nos otorgue un sano discernimiento. “Que nuestra comunicación”, como dice el Papa, “sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría”. Igualmente, el prelado afirma con rotundidad que la comunicación no puede reducirse a un espectáculo cuantificado en función de audiencias.

Así se expresa el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, en una Carta Pastoral con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, una celebración que bajo el lema “La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro” la Iglesia celebra este domingo día 1 de junio, festividad de la Ascensión, en su XLVIII edición. En su Carta Pastoral titulada “La comunicación, acontecimiento y encuentro personal”, el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, asegura que esta iniciativa “es una manifestación del interés de la Iglesia por el fenómeno mediático” y explica que “en la entraña misma de nuestra condición antropológica de personas y de creaturas de Dios radica un deseo permanente de comunicarse y de relacionarse con el otro”.

El arzobispo compostelano hace alusión a la importancia de la comunicación y al papel de los comunicadores sociales. Citando el mensaje del papa Francisco para esta jornada, monseñor Barrio indica que “el mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos”. De ahí la urgencia de contribuir entre todos a establecer una auténtica “cultura del encuentro” en el amplio campo de la comunicación y la difusión, pues “el deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado”, como nos advierte el Papa.

Peregrinar por el camino de la comunicación es acoger y escuchar, dar y recibir, ser capaz de hacer silencio para atender las íntimas demandas de todos los que caminan a nuestro lado. Estas son los pasos para llegar a la meta de la cultura del encuentro”. En esta perspectiva, monseñor Barrio comenta que “los comunicadores, los profesionales de esta ciencia de la información cobran aquí un protagonismo relevante. “Son ellos”, explican los obispos de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, “quienes, con una formación adecuada, un conocimiento profundo de la realidad social y una capacidad de discernimiento fruto de su experiencia, pueden contribuir a que la verdad no naufrague en el océano digital, sino que, al contrario, sea servida con diligencia y criterio a todas las personas que la reclaman para poder ser libres”.

Para el arzobispo compostelano, “la comunicación no puede reducirse a un espectáculo cuantificado en función de audiencias. En el trabajo de la comunicación, el profesional con su compromiso ético y moral, ha de buscar la verdad y decirla para la promoción de la persona, sin que nadie pueda ser considerado como mero objeto. Para quien profesa su fe en Cristo resucitado y su pertenencia a la Iglesia, la labor comunicacional es un medio para realizar la misión de proclamar el Evangelio”.