La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El análisis del Papa sobre las elecciones europeas: «El sistema económico es inhumano»

Francisco-periodistas-prensa-regreso-Roma_MILIMA20140526_0507_11Durante el vuelo de regreso a Roma desde Tel Aviv, el Papa Francisco mantuvo una cordial conversación de 45 minutos con los periodistas que viajaban con él y con los cuales abordó todos los temas que le plantearon. A propósito de las más candente actualidad, el resultado de las elecciones europeas, el Papa hizo una reflexión que sintetizaba su reciente Exhortación sobre la Nueva Evangelización en la que, una vez más, definió como «inhumano» el sistema económico vigente en Europa con sus secuelas de paro y «descarte» de niños, jóvenes y ancianos. A este respecto puso de manifiesto algunos ejemplos de desempleo juvenil que en Andalucía ronda el 60 por ciento…

Otros aspectos que han llamado la atención de los medios de comunicación fue su  respuesta a una pregunta sobre el celibato sacerdotal. A este respecto dijo que el celibato no es un «dogma de fe» en la Iglesia Católica, que hay sacerdotes casados en los ritos orientales y que «la puerta está siempre abierta» a tratar el tema. Sin embargo, el pontífice aclaró que «en este momento hay otros temas sobre el tapete» según la agencia italiana Ansa, que recogió las declaraciones del papa a la prensa en su vuelo de regreso a Roma desde Israel.

«El celibato no es un dogma de fe, es una regla de vida, que yo aprecio mucho y creo que es un regalo para la Iglesia», consideró el papa argentino. La declaración del papa Bergoglio se ha producido días después de que se conociera que un grupo de 26 mujeres le escribió una carta para solicitarle una revisión de la disciplina del celibato, ya que han vivido o viven una relación sentimental con un sacerdote y querrían hacerlo sin ocultarse.
La Santa Sede no había hecho hasta hoy comentario alguno sobre esa misiva. En ella, las que se dirigían al papa decían ser «un grupo de mujeres que escribe para romper el muro del silencio y de la indiferencia con el que nos topamos cada día. Cada una de nosotras mantiene, ha mantenido o querría mantener una relación sentimental con un sacerdote».

En la Iglesia Católica de rito latino, el celibato eclesiástico, es decir, la renuncia al matrimonio y la promesa de castidad, es obligatorio para los sacerdotes desde el II Concilio de Letrán, en 1139. No lo es, por el contrario, en las iglesias católicas de rito oriental. El predecesor del papa Francisco, el Papa emérito Benedicto XVI, se mostró tajante sobre el papel del celibato en la Iglesia romana.

Ratzinger llegó a defender el «valor sagrado» del celibato, aunque también reconoció que no se trataba de «un dogma».

En su primer viaje a Tierra Santa, el Papa argentino cumplió un recorrido histórico por Jordania, Belén, en Cisjordania, y Jerusalén para predicar con el ejemplo que el diálogo es el único camino para lograr la paz. Pese a que el Vaticano calificó el viaje de «peregrinación de oración y de paz», las palabras y sobre todos las acciones de Francisco, han tenido un evidente impacto político.

Una “cumbre” espiritual en el Vaticano

Francisco, que pronunció catorce discursos y homilías en tres días y evitó en general improvisar en ellos ha regresado a Roma con la promesa del presidente israelí Shimon Peres y el líder palestino Mahmud Abbas de reunirse –probablemente el 6 de junio– para orar por la paz en Medio Oriente bajo la Cúpula de San Pedro. Una audaz iniciativa diplomática del Papa argentino para reactivar las negociaciones entre israelíes y palestinos, en punto muerto desde el fracaso de abril de una mediación estadunidense. «La paz es cuestión de fantasía e inspiración. Tu tienes estos dos elementos. Gracias», le confesó Peres al Papa durante el encuentro privado en el palacio presidencial.

Abbas y Peres «han tenido el coraje de seguir adelante», dijo Francisco a los periodistas que lo acompañaron en su vuelo de regreso a Roma. El Papa explicó que la invitación no tiene carácter diplomático, sino «espiritual». «El encuentro en el Vaticano es para rezar. No se trata de una mediación», recalcó el papa.

Sobre el estatuto de Jerusalén, tema de discordia en las negociaciones, Francisco recordó que la «Santa Sede tiene una posición específica. Jerusalén es la capital de las tres religiones», monoteístas. «Hay que seguir negociando», reconoció.

Francisco, que inició su periplo por Jordania, donde visitó el lugar tradicional del bautismo de Jesús en el río Jordán y pidió por Siria, se reunió en Cisjordania con líderes palestinos y escuchó el dolor de la población, llegando a tocar el muro de separación construido por Israel.

Durante su última jornada, intensa y emocionante, visitó la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar sagrado del Islam y el Muro de las Lamentaciones, uno de los más sagrados del judaísmo. Ante el gran muftí de Jerusalén que lo recibió en la mezquita, Francisco invitó a cristianos, musulmanes y judíos a ser «agentes de paz y justicia».

Se dirigió a las personas y comunidades «que se reconocen en Abraham», es decir en las tres religiones monoteístas. «Mi peregrinación no sería completa si no incluyera también el encuentro con las personas y las comunidades que viven en esta tierra y por eso me alegro de poder estar con ustedes, amigos musulmanes», dijo el papa al líder religioso musulmán, Mohamed Husein.

«Respetémonos y amémonos los unos a los otros como hermanos y hermanas», concluyó el papa en la tercera y última jornada de su visita a Tierra Santa. Luego recorrió un kilómetro para recogerse en silencio varios minutos ante el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén. El papa apoyó la mano sobre el Muro y dejó un mensaje entre las piedras, como es tradición entre los judíos. Francisco fue recibido en ese lugar sagrado por el gran rabino.

Como sus predecesores Juan Pablo II (2000) y Benedicto XVI (2009), Francisco colocó un sobre entre las piedras del Muro, vestigio del Segundo Templo de Jerusalén. El sobre contenía el Padre Nuestro en español, según reveló el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. La cargada agenda de Francisco incluyó una visita al cementerio nacional de Israel, donde depositó una corona de flores en la tumba del fundador del sionismo, Theodor Herzl, un homenaje que ningún papa había hecho hasta ahora y que irritó a los palestinos.

Fuera de programa, el papa visitó también el monumento en honor de las víctimas civiles de atentados en Israel. Un gesto que realizó a petición del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y que equilibra otro gesto a sorpresa del domingo: el haber tocado con su propia mano el muro de la «vergüenza» que separa Israel de los territorios palestinos.

En todos los rituales, Francisco ha estado acompañado por dos amigos y compatriotas argentinos, el rabino Abraham Skorka y el profesor musulmán Omar Abbud, un sueño que cultivó con ellos desde que era el arzobispo de Buenos Aires. El papa visitó a continuación el memorial de Yad Vashem que recuerda a los seis millones de víctimas del Holocausto perpetrado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

«Señor, Dios nuestro, sálvanos de esta monstruosidad», dijo tras lo cual besó la mano de seis supervivientes del horror nazi. Con el ritmo de una oración, rodeado por las enormes piedras del imponente monumento, el papa condenó la «inconmensurable» tragedia del holocausto. «Nunca más» escribió en el libro de honor. El jefe de la iglesia católica abogó ante las autoridades israelíes por un libre acceso a los Lugares Santos, abordando uno de los temas de fricción entre el Vaticano e Israel.

Pese a las formalidades y cortesías con el pontífice, las autoridades israelíes aprobaron el mismo ñunes la controvertida construcción de 50 nuevas viviendas en un asentamiento cercano a Belén. Una respuesta indirecta a la denuncia la víspera del presidente palestino Abbas ante el jefe de la iglesia católica contra la operación para «cambiar la identidad y el carácter» de Jerusalén Este.

Por otro lado, la Ciudad Vieja de Jerusalén, que contiene monumentos santos para las tres grandes religiones, se encuentra en la parte que las Naciones Unidas no reconocen dentro de los límites de Israel. El domingo celebró un encuentro «histórico» con el patriarca ortodoxo Bartolomé I en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, para sellar simbólicamente la unidad de los cristianos y conmemorar el 50 aniversario del histórico abrazo entre Pablo VI y el patriarca ortodoxo Atenágoras I de Constantinopla, tras 10 siglos del cisma entre Oriente y Occidente.

La visita papal concluyó con una misa en el Cenáculo, donde según la tradición cristiana se llevó a cabo la Última Cena de Jesús con los apóstoles, lugar que alberga también la tumba del rey David, considerada sagrada por los judíos, otro gesto, otro ejemplo de la unidad y sencillez que pregona.

A continuación recogemos el texto integro de las declaraciones del Papa en el vuelo de regreso a Roma: