La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Avanzando hacia  atrás..

Miguel A  Espino Periault. Analista Político Internacional.- El título de este artículo se refiere a  la medida tomada en Chile  recientemente por medio de la cual se abren las puertas al aborto fácil y generalizado, para infortunio de ese país suramericano. Pero, también es una advertencia, un curarse en salud,  al que resulta oportuno presentarle a la opinión pública latinoamericana y, sobre todo, a la de Panamá, país que cuenta con un  nuevo gobierno elegido el cuatro de mayo pasado y cuyo presidente, ingeniero Luis Carlos Varela, de línea política conservadora, tomará posesión el próximo primero de julio.  MiguelAperigault

 

El ingeniero Varela es  aplaudido, pero también atacado, sobre todo por las izquierdas y el laicismo radical,   debido   a   sus  reconocidas vinculaciones con  el Opus Dei, la importante organización tan respetada por unos,  como incomprendida

Y calumniada por otros.

 

La   nefasta medida   pro aborto del gobierno chileno  podrá darse, también,  en Panamá, un país que, hasta el presente, ha resistido  firmemente  las presiones de los lobbys gays y abortista, por lo que está en la mira  de estas poderosas fuerzas de la Cultura de la Muerte.

 

Hace pocos días, el gobierno panameño ha prohibido, por ley, el matrimonio ente personas del mismo sexo y desconocerá ese matrimonio  ocurridlo en el extranjero que pretenda reclamar derechos en Panamá.  Si hubiera sido en dirección contraria la medida, esto es, en favor del matrimonio gay, la noticia habría sido  difundida hasta el cansancio  a los ?grandes? medios  impresos y televisivos de la información global.

 

De modo que el ?Avance hacia atrás? no se refiere  solamente a Chile. No, no  se trata solamente de Chile, sino, también, de   Panamá, en donde podría darse ese salto al vacío, hacia atrás, que comentamos.

 

El mundo globalizado, la aldea global en  la cual las fuerzas de la Cultura de la Muerte construyen  un ?Nuevo Orden Mundial? (¿Nuevo desorden mundial?) anticristiano, pretenden atar  a Chile y Panamá en un lazo de muerte.

 

Pero, no es posible  guardar silencio -cómplice, en este caso- ante las absurdas e incongruentes decisiones  políticas que, con asombrosa y aparente ingenuidad; toman líderes políticos que se auto proclaman  progresistas y disfrutan los elogios y  aplausos de un coro tan desorientado como ellos. Sucede  en Chile, pero, puede suceder en Panamá y en cualquier otro país (Aunque no quedan ya muchos  libres de esa  criminal política, aceptada por la felonía    de   gobernantes  mediocres y los ciudadanos  cobardes, incluidos desorientados y tibios  católicos.

 

En Chile, país que ha tenido la adversa suerte de elegir como presidenta de todos los chilenos a  Michelle Bachelet, médica de profesión; pero de esos médicos que aceptan el aborto, o sea, el asesinato de los niños por nacer.

 

La nueva presidenta de Chile ganó con el 62% de los votos; pero, en unas elecciones en las cuales votó solamente el 41% de la población con derecho a hacerlo. No votó el 59% de los ciudadanos habilitados. Se trata de unos cinco y medio millones de ciudadanos de  los trece y medio de chilenos. Además, Bachelet no engaña a nadie; pues anunció con anticipación sus ideas al respecto.  (Ello también habla muy claro de la irresponsabilidad de los ciudadanos. Esto puede llamarse   ?pecado de omisión?).

 

Bachelet enriqueció sus ideas progresistas en las Naciones Unidas, a cuyo servicio dedicó muchos años como activista de la Cultura de la Muerte, al mejor estilo de Hillary Clinton, posible próxima candidata presidencial de los Estados Unidos, para felicidad de los ?progres? del mundo entero e infortunio de los estadounidenses de mañana.

 

Pues bien, la señora Bachelet ha designado a la antropóloga Claudia  Pascal nueva Ministra de la Mujer, quien no ha perdido tiempo en anunciar, con todo orgullo y placer, seguramente, que Chile dejará de ser un país en donde el aborto se considera un crimen, y que  dará ese ?progresista? paso hacia atrás, hacia los tiempos de la antigua Grecia pagana  para  caer, con la máquina del tiempo    por los idílicos días de la poetisa Safo de Lesbos (Unos 600  años antes de Cristo).

 

Con la criminal medida antivida, Chile volverá a padecer  del supuesto  muy progresista derecho de abortar; un derecho que tenía la mujer chilena allá  por los años treinta del siglo pasado. Como toda una comunista que se respeta, la doña Claudia anuncia su progresista medida, para escándalo de la gente  que valora la vida humana.

 

Durante los años de veda del aborto, Chile alcanzó los más altos niveles de salud maternal del continente, como lo comprueban las estadísticas internacionales, (superado solamente por Canadá). Esa privilegiada posición de país provida modelo se perderá.  Pero ¿Qué puede importar esa nimiedad a una comunista y a las  feministas modernas? La ideología por encima de la verdad y de la moral. La muerte por encima de la vida. Un avance hacia atrás.

 

La señora Bachelet ha complacido, de ese modo,  a sus mentores de la obscura rama corrupta de las Naciones Unidas, que trabaja por los Objetivos del Milenio; pero entendidos con la ideología de género y su peculiar lenguaje donde las palabras han perdido su relación con la verdad. Una ideología y un lenguaje con los cuales se traicionan  los originales objetivos de la organización., en manos, hoy día, en gente de la mala calaña  de las Hillarys, los Hollamnders, los Obamas y las Zapateros (A Bachelet la llaman, cariñosamente, ?la Zapatero chilena?), y otras  desteñidas figuras al servicio  de la Cultura de la Muerte.

 

Si de algo ha de servir la trágica decisión presidencial chilena al  nuevo presidente de Panamá, Ing. Juan Carlos Varela, es el aviso del cuidado que hay que tener con los fétidos y aires que nos vienen de las Naciones Unidas, sobre todo los relacionados con  el tema de la salud sexual, disfrazados como derechos,  como en  el caso chileno, que es, en realidad, un salto hacia atrás en el vacío.

 

En Panamá confiamos   en la inteligencia e integridad moral y ética del nuevo presidente, Ing Juan Carlos Varela, quien no se va a dejar ganar del presidente saliente, Ricardo Martinelli, quien ha sido un campeón mundial de la lucha por la Cultura de la Vida y la Familia.  No en vano ambos, presidente saliente y presidente entrante, firmaron,  en solemne ceremonia ante el pueblo y las iglesias cristianas,   junto con otros cuatro  candidatos presidenciales,  un  Pacto Ético por la Vida  Familia. Esto nos hace un país normal,  en donde la familia natural es la base de la sociedad y del progreso y en donde los hombres se casan  con mujeres, (todavía). No hay duda de que esto es  una bendición de Dios.