La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Maternidad y esperanza

José Mª Martí. Profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha.- Dos noticias recientes requieren nuestra atención. La primera, la actuación exitosa de Tom Neuwirrthen, caracterizado de mujer con barba, en el concurso de Eurovisión. La segunda, la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que desestima el recurso contra el obispo de Alcalá de Henares, Reig Plá. Los recurrentes le acusaban de incitar a la discriminación, en una homilía pronunciada el Viernes Santo de 2012. Para el tribunal exponer la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad y el aborto forma parte de la libertad religiosa. La maternidad no resulta hoy fácil y ciertos sectores, quizá poco numerosos pero bien posicionados, han logrado postergarla. Con ello la mujer se inclina hacia un “tercer sexo” intermedio (Botella Llusiá) y el varón, sin su referencia, se vuelca en la profesión y el narcisismo. Nuestro futuro está amenazado. josemariamartisanchez

La esperanza, ante los problemas, está en las jóvenes generaciones. Con los niños, decía Chesterton, “todas las cosas son hechas de nuevo, y el universo se pone de nuevo a prueba”. ¿Mas no les cierra el paso la supresión del espíritu maternal, de la capacidad de entrega y acogida que muestra las ganas de vivir y compartir?

Esta reflexión es oportuna en mayo, mes dedicado a la Madre de Dios.

La familia ha canalizado y dignificado la maternidad al crear las condiciones de estabilidad emocional y capacidad de compromiso. A pesar del sentir de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (art. 16), nuestra legislación ya no ampara ni el matrimonio ni la familia. Tras las reformas de 2005, los ha abandonado al decisionismo político. La fecundidad y la fidelidad no se garantizan. Con la reforma del Registro Civil de 2011, desaparece el Libro de Familia y la Educación para la Ciudadanía de 2006 no mencionó la maternidad. El “nuevo ciudadano” se construía al margen de la maternidad. La cultura popular que envuelve a jóvenes y adolescentes, con el beneplácito del Poder público, presenta la sexualidad en clave individualista, con fines de hedonismo y autoafirmación.

No solo peligra la vocación de la mujer, también la viabilidad del futuro. La maternidad es tan importante para la vida como para la salud psicológica. Decía Rof Carballo: “La disminución de la tutela diatrófica, el raquitismo de la ternura, la asfixia del diálogo constitutivo lanzará al mundo, en proporción creciente, millones de seres en apariencia inteligentes, cultivados, diestros en admirables raciocinios. Pero profundamente tarados en su núcleo espiritual, preesquizofrénicos o pre-psicóticos, delincuentes potenciales o neuróticos graves, o liminares”.

Gracias a Dios, la Iglesia sostiene y transmite el Evangelio de la vida. De este modo, presta un servicio impagable al hombre actual, que, presa de la confusión y el capricho, ha perdido su razón de ser y la ilusión por lo grande.