La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Comienzan los preparativos para el Sínodo de la Familia

image002El Papa presidió la semana pasada el Consejo Ordinario del Sínodo de Obispos. En esta cita se ha definido el modo en que han de llevarse a cabo los trabajos de la Asamblea General Extraordinaria sobre la Familia el Consejo Ordinario del Sínodo de Obispos. En esta cita se ha definido el modo en que han de llevarse a cabo los trabajos de la Asamblea General Extraordinaria sobre la Familia, que se celebrará entre el 5 y el 19 de octubre de 2014. La reunión, que ha dado como resultado la redacción del Instrumentum laboris (la metodología de trabajo que se seguirá en octubre), pone en marcha de manera oficial los preparativos para el Sínodo.

Recordemos que en esta ocasión de convoca en Asamblea General Extraordinaria, lo que significa que la materia a tratar exige una rápida definición. En la Asamblea participan los Patriarcas, los Presidentes de las Conferencias episcopales, tres religiosos en representación de los institutos religiosos clericales y los Presidentes de los Dicasterios de la curia romana. Serán en total, unas 150 personas. Como ha mencionado Rafael Ortega Benito, director del Congreso Católicos y Vida Pública, el Papa no quiere dejar escapar nada en la preparación de esta reunión de octubre en la que suponemos se van a tratar temas muy importantes para la familia y para su futuro. Francisco ya nos habló el pasado día 29 de diciembre, con motivo del día de la Familia. El Papa en el Angelus de esa jornada nos recordó las tres palabras clave para vivir en paz y alegría en la familia: “permiso”, “gracias”, “perdón”. “Cuando en una familia- nos decía el Papa-no se es entrometido y se pide permiso, cuando en una familia no se es egoísta y se aprende a decir gracias y cuando en una familia uno se da cuenta de que ha hecho algo malo y sabe pedir perdón, ¡en esa familia hay paz y hay alegría!. Recordemos estas tres palabras: Permiso, gracias, perdón. Pero también quisiera animar a las familias a tomar conciencia de la importancia que tienen en la Iglesia y en la sociedad. En efecto, el anuncio del Evangelio pasa ante todo, a través de las familias, para alcanzar después los diversos ámbitos de la vida cotidiana”.