La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Morir de pena en Europa

–       Titulo de “El Periódico” de Barcelona, sobre el mitin electoral del presidente del Gobierno: “Rajoy esconde la ley del aborto por las europeas”. ¡Ah! ¿Tocaba hablar del aborto en Cataluña o de la necesidad de mantener la unidad de España y de Europa, que fue su tema principal?

–       Hombre, le diré: que un periódico subvencionado por Mas se calle las alusiones de Rajoy al drama que representaría para los catalanes salirse de Europa, es lo normal. También es normal que ponga el acento en la división que existe en el seno del PP a propósito de la “ley Gallardón”. En todo caso, el PP lo tiene difícil con esa ley que, por cierto, no es del aborto sino de apoyo a la maternidad y al hijo concebido. Mucho más relevante me parece, por ello, que Cañete callara ante la acometida de Elena Valenciano sobre el “derecho a decidir” de la mujer.

–       Lleva usted razón. Cañete debió entrar al trapo que le tendía la candidata socialista: fue una ocasión perdida para hablar a fondo de libertad, de responsabilidad, de derechos humanos. El socialismo es un experto en pervertir la realidad y presentar como bueno incluso hasta el crimen más abyecto.

–       Me gustaría hacerle un matiz a su afirmación: no es el socialismo exactamente el experto en tergiversar la realidad; es el relativismo, la ideología concebida como religión. Hay socialistas que rechazan el aborto como “derecho” de la mujer, aunque por adhesión al partido lo hayan admitido.

–       También le doy la razón en eso… Pero ¿no es el socialismo esencialmente relativista y agnóstico?

–       También hay socialistas cristianos, no se olvide.

–       Lo cual no deja de ser un contrasentido: aceptan lo que manda el partido y rechazan hasta el sentido común, por no decir el Evangelio de la vida.

–       No conviene mezclar el aborto con la religión. Ese es uno de los pretextos preferidos de los dirigentes socialistas cuando acusan a los católicos de llevar sus convicciones a la vida pública…

–       Sí, claro, como si ellos no hiciesen exactamente lo mismo al elevar su ideología a la categoría de doctrina moral del Estado, que fue lo que hizo Zapatero y, no se olvide, el propio Ramón Jáuregui que va como numero dos de la candidatura de Eleva Valenciano. Además, el católico no aspira a imponer sus convicciones a la sociedad: lo suyo es proponerlas y, desde luego, airearlas y dar testimonio de ellas. Lo que ocurre es que, a la vista de la realidad social, son los católicos, por no decir la Iglesia, los únicos que están defendiendo públicamente la vida y el derecho que todo concebido tiene a nacer.

–       Lo cual debería inducirle a preguntarse por qué los católicos del Partido Popular tienen tanto pudor para rechazar de plano todos los abortos y por qué Rajoy ni Cañete hablan del tema. Fíjese, a Elena Valenciano, a Rubalcaba, no solo no les importa defender la “ley Zapatero” que introdujo el “derecho a decidir” reclamado por las feministas radicales, sino que blasonan de ella.

–       Claro, para ganarse el voto de las mujeres abortistas. A los socialistas no les escuchará usted hablar de la responsabilidad que entraña la libertad. Si una mujer se queda embarazada es, en la inmensa mayoría de los casos, porque lo ha pretendido libremente, a sabiendas de que existen mil medios para evitar el embarazo. El problema surge cuando se da cuenta de que ha contraído una responsabilidad que puede cambiar su vida y no está dispuesta a ello. Placer si, hijos no: ese es el lema de las abortistas… y de los socialistas que echan sus redes para pescar votos donde sea.

–       Vale. Lo que quiero decirle es que el PP ganó las elecciones llevando en su programa la reforma de la ley del aborto, que ya han pasado más de dos años y que el proyecto de ley sigue estancado porque tiene miedo a perder votos en esta primera cita con las urnas, después de su triunfo electoral. Así ha ido de encorsetado Arias Cañete al famoso debate con Elena Valenciano, mucho más hábil y avispada que todo un experto en temas europeos. ¿Por qué no ha llevado como número dos a Cristina Oña, esa estupenda alcaldesa de Fuengirola que no tiene pelos en la lengua a la hora de defender el derecho de la mujer a la maternidad y de calificar el aborto como un crimen de lesa humanidad? ¡Ay, ese pudor a decir la verdad! Yo le aseguro que si Cañete, en su debate con Eleva Valenciano hubiera hablado del derecho a nacer como el principal derecho humano y de progreso, hubiera callado a la candidata socialista… porque hubiese quedado sorprendida.

–       Todavía quedan unos días de campaña. Esperemos que alguien de la candidatura “pepera” tenga el valor de hacerlo. A finde cuentas, el tema del aborto no es privativo de España: es un problema mundial y, por supuesto, europeo. Y, desde luego, no olvido que la Europa unida fue un sueño de políticos cristianos que si hoy vivieran se morirían de pena…