La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Un espejo de dos caras

El asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, está situando a la sociedad española ante un espejo de doble cara que refleja tanto la grandeza del servicio público como los aspectos más siniestros de la desafección hacia la política, promovida desde el radicalismo antisistema que vuelca sus fobias tanto en la calle como en las redes sociales. El crimen ha sido aprovechado por cientos de miles de asiduos a estas redes para justificarlo desde una perspectiva de odio al sistema democrático que nada tiene que ver con las motivaciones personales de quien lo cometió y que saldrán a la luz en su momento procesal. Pero al mismo tiempo, ha sido condenado sin paliativos por la inmensa mayoría de una sociedad que no se ve en absoluto reflejada en quienes se están dedicando, desde hace tiempo, a enturbiar la convivencia social al socaire de la crisis y que ayer se puso de manifiesto en el funeral celebrado en la catedral de León, abarrotada de fieles.

En este emotivo acto litúrgico, al que asistió el presidente Mariano Rajoy, el obispo de la diócesis, monseñor Julián López, tuvo el acierto de poner de manifiesto la importancia de la función pública en el desarrollo de la sociedad democrática, junto a la madurez del pueblo que reconoce el valor de la vida humana. Se da el caso, además, de que la víctima de este vil asesinato, Isabel Carrasco, había dedicado su vida al servicio de los ciudadanos leoneses en los distintos cargos que ostentó. En todo caso, la oleada de injurias, calumnias e insultos que ha inundado las redes sociales, instrumentando el asesinato como si fuese un logro del radicalismo antidemocrático, ha venido a poner en valor la importancia del periodismo profesional y de los medios de comunicación en su permanente servicio a la sociedad desde la verdad. Lo que ahora se plantea es acabar con la impunidad de quienes tratan de convertir las nuevas tecnologías de la información en un vertedero de odios y engaños que está exigiendo un adecuado tratamiento judicial, tal y como ayer advertía el ministro del Interior.