La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Demasiado bonito para creerlo…

 –      Andan por ahí diciendo que Zapatero trata de convencer a los suyos, es decir, a los dirigentes socialistas que dejó en la estacada, que sería buena una coalición con el Partido Popular después de las próximas elecciones… ¿A usted que le parece, amigo?

–          Pues verá: lo que diga o haga Zapatero me trae sin cuidado porque, como político, no tiene credibilidad alguna y me parece que eso mismo piensan Rubalcaba y su corte de Ferraz. De todas formas, si eso fuese verdad, más le valdría a Zapatero, para recuperar un poquito de crédito, que recomendara a quien fue su vicepresidente, que no esperase a las próximas elecciones y que empezara ahora mismo a tender la mano al Gobierno de Rajoy en lugar de hacerse el sordo y el ciego ante la violencia callejera, por ejemplo.

–          Hombre, tampoco hay que ser tan severo con Zapatero ni con Rubalcaba: eso es lo que hay en la izquierda “civilizada” y no es bueno despreciarla y darle pretextos para que se radicalice. A fin de cuentas tienen sus seguidores y sería muy bueno que izquierda y derecha se pusieran de acuerdo alguna vez para gobernar este país donde no termina de desaparecer el cainismo. Y le diré más: eso sí que sería un acuerdo histórico que culminaría la Transición iniciada por Suárez, al que todo el mundo rinde ahora homenaje.

–          Bueno, usted sabe muy bien que aquí en España hay que morirse para que le reconozcan a uno algún mérito. Suárez, no lo olvide, fue el más denostado y humillado de los presidentes que ha tenido España. Ni siquiera Zapatero ha sido tan insultado a pesar de toda la basura moral que nos ha traído de su cloaca. Por cierto, supongo que habrá leído la entrevista que le hizo ABC a Suárez pocos meses antes de dimitir y que ha mantenido en el cajón hasta ahora.

–          En efecto, la he leído con auténtica fruición y fue una pena que no se publicase en su tiempo porque habló sin pelos en la lengua de los políticos y, sobre todo, de los periodistas. Eso de que todos han acabado cociéndose en la gran cloaca madrileña… Usted y yo vivimos muy de cerca todo lo que ocurría en ese tiempo y lo sabemos bien.

–          Pero es que ahora ocurre lo mismo. A propósito de algunos periodistas estrella de esa época –no hace falta recordarlos…- decía Suárez que se habían convertido en correas de transmisión de los intereses de grupos determinados mientras que los políticos, a su vez, estaban cada día más alejados del pueblo. La diferencia es que hoy, además de periodistas entregados a esos intereses ideológicos, con las naturales excepciones, son los propios políticos los que participan en las tertulias para llevar el ascua a sus sardinas partidistas.

–          Sobre eso opino que es bueno que periodistas y políticos se retraten como lo hacen cara al público, sin máscaras. Aquí nadie puede llamarse ya a engaño: cada cual expone sin disimulo sus miserias. Al menos, en algo hemos adelantado aunque algunos tengan la desvergüenza y el cinismo de confundir lo bueno con lo malo o de justificar lo malo como si fuese bueno. Pero dejemos esto de lado y vayamos a lo que planteaba al principio.

–          Si, la necesidad del pacto entre la izquierda y la derecha después de las elecciones generales, cuando el panorama político se haya aclarado y dejen de existir mayoría absolutas ¿no es eso?

–          Así es. La pregunta que me hago es si las algaradas callejeras de estos días están abriendo los ojos de esa izquierda que he llamado “civilizada” o, al contrario, se los está cerrando más. De eso depende que se acerque o se aleje a la idea de esa coalición a la alemana.

–          No creo que la izquierda vaya a sacar partido de la violencia antisistema. Más bien creo que, en cierto modo, puede beneficiar al propio Gobierno a pesar de que no está dando muestras de firmeza ante el terrorismo callejero: los desencantados de Rajoy se están dando cuenta de que la alternativa al centro-derecha es una aventura que puede terminar en la destrucción del Estado por decirlo de forma suave. Los “indignados”, es decir, los que han marchado por la “dignidad” desde distintos puntos de España, han ido acompañados de banderas republicanas.. Dicen que han sido dos millones los concentrados en Madrid aunque en realidad apenas llegaron a cien mil. Y esas banderas las enarbolan tanto el PSOE como Izquierda Unida que se sientan en el Parlamento con la aspiración de gobernar juntos algún día, como en Andalucía. Esa es la alternativa en caso de que entre los dos formasen mayoría.

–          Eso vamos a tener ocasión de verlo más de cerca en las elecciones europeas. Lo previsible es que buena parte del electorado del PP se abstenga como señal de castigo por los recortes y por otros incumplimientos del programa que le hizo ganar las elecciones de 2011. Hay que estar muy atentos a las declaraciones y las actitudes que adopten después socialistas y comunistas. Esas ideologías no nos van a sacar de la crisis sino todo lo contrario. Pero tendremos que verlos actuar como parlamentarios en Bruselas y eso puede ser determinante para las elecciones de 2015, sin hablar, claro está del desafío nacionalista catalán y lo que cuelgue a continuación.

–          Por eso Arias Cañete, el candidato “in pectore” de Rajoy, ha empezado a llamar a la movilización del electorado de centro-derecha. No obstante, no daría demasiada importancia a la abstención. Incluso sería positivo que la izquierda avanzara para que nos demos cuenta mejor de lo que eso puede suponer para el futuro.

–          Lo cual nos lleva de nuevo al planteamiento inicial…

–          En efecto: lo que se va a dilucidar en los próximos meses es hasta qué punto la izquierda está dispuesta a reverdecer un “frente popular” o, al contrario, si está lo suficiente madura y civilizada para pactar con la derecha siquiera sea para afrontar el reto nacionalista, la reforma posible de la Constitución y la salida definitiva de la crisis en un clima de paz social.

–           Mi pregunta es ¿lo veremos con nuestros ojos? Los años pasan…

–          Si, es verdad, y los rencores permanecen, que es lo grave…