La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Monseñor Reig Pla alerta del “feminismo reduccionista” que acaba infravalorando a la mujer

SAM_0066[1]El obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, inauguró el sábado el festival DALAVIDA, un fin de semana de oración, formación y fiesta convocado por la Provincia Eclesiástica de Madrid en el marco de la Semana de la Vida que la Iglesia celebra anualmente.

Después de recorrer la treintena de stands que conforman la Feria de la Vida -instituciones eclesiales que realizan su actividad en el marco de la pastoral familiar y provida- el obispo complutense se dirigió los asistentes y les animó a pedir al Señor que quite la “dureza de corazón de quienes promueven leyes indignas contra la vida humana, de quienes las sostienen y de quienes hancen negocio con la muerte”.

Porque, explicó Reig Pla, “ya no se trata de dar agumentos a favor de la vida. Están todos dados. No hay ningún argumento para justificar la destrucción de la vida humana” y, por eso, la empresa ahora es “ganar los corazones. La batalla entre la vida y la muerte ya no se decide con argumentos sino en los corazones”.

Y en esta batalla por los corazones, recordó don Juan Antonio, hay esperanza. Porque Dios otorgó a la mujer el poder de aplastar la cabeza de la serpiente que tiene engañados a tantos que aseguran que el aborto es un derecho. “El mal ha sido vencido y el enemigo último que teníamos, que es la muerte, ha sido vencido también. Todos aquellos inocentes que pierden la vida están en las manos de Dios. Con María esta batalla entre la vida y la muerte está llamada a ser vencida”.

Tras referirse a la vocación inicial del ser humano -varón y mujer para abrirse al don de la vida- el obispo de Alcalá clamó por un “movimiento que afecte a las conciencias de todas las personas para que haya un cambio cultural. Una revolución que movilice las conciencias de forma que todos podamos generar una cultura de la vida”.

 Pero este cambio, dijo Reig Pla, no será posible si no se revaloriza el genio femenino: “La belleza y la grandeza de las mujeres y la maternidad. El enemigo quiere acabar con la vida. Nosotros queremos enaltecer a la mujer, que las mujeres sean respetadas, valoradas, dignificadas. Un nuevo modo de concebir la cultura repecto a la mujer para no caer en feminismos reduccionnistas que hacen a la mujer menos de lo que es”. Por eso, los ámbitos parroquiales no deben ser sólo de oración, también de servicio por la vida; de custodia de aquellas mujeres que se sienten tentadas a abortar.

Tras la intervención de Reig Pla, el director del documental ‘La Sangre y la Rosa’ sobre la Virgen de Guadalupe, Tim Watkins, animó a la audiencia a responder a esa llamada de vida.

Como el indio Juan Diego -cuyo nombre azteca significaba águila mensajera- cuando vio a la Virgen de Guadalupe, debemos recoger el mensaje de la vida y transmitirlo a los demás. “Hay muchos caminos; cada uno encontrará el suyo” ha señalado Watkins, que encontró su manera de llevar el mensaje de Cristo gracias a los ojos de su hijo Brian, un joven diagnosticado con autismo que le ha enseñado a salir del mundo de la autocomplacencia y recorrer el camino de la generosidad, de servir a los demás. “Las personas discapacitadas son perfectas a los ojos de Dios. Somos nosotros, con nuestro egoísmo, los que nos olvidamos de lo realmente importante”, señaló el directo