La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La alargada sombra de la crisis

El Centro Reina Sofía de Adolescencia y Juventud, acaba de divulgar un minucioso informe sociológico sobre la sombra que proyecta la crisis económica sobre la sociedad española, en un horizonte de cinco años. Elaborado a partir de las consultas realizadas a una decena de destacados catedráticos de ciencias sociales, el documento supone un desarrollo de las tendencias que ya se observan en el seno de una parte de la sociedad que rechaza las políticas de austeridad como remedio de la crisis. Así, mientras se acentúa la desafección hacia los partidos políticos mayoritarios y los sindicatos, se muestra a una juventud cada vez más comprometida con los problemas sociales y, por tanto, menos “pasota” que las generaciones anteriores. Su consecuencia será la aparición de nuevas opciones políticas, como ya ha ocurrido en Grecia e Italia, y la adopción de formas de participación más directas a semejanza de los movimientos del 15-M y “Stop desahucios”.

No quiere decir esto, sin embargo, que se vayan a adoptar formas violentas de protesta, como está ocurriendo estos días con la aparición de grupos radicales antisistema. Las nuevas formas de movilización destacarán por su actuación pacífica, aunque apasionada, con un efecto de contagio a grupos de adolescentes dispuestos a desempeñar activo un papel de cambio en nuestra sociedad en los próximos años, lo cual no deja de ser positivo. Ahora bien, es evidente que estas tendencias y otras más sombrías que se describen en el informe, son la consecuencia de unas previsiones económicas y sociales pesimistas que contrastan con la paulatina salida de la crisis que registran los datos oficiales. Pero junto a la evolución de los datos económicos hay un trasfondo cultural evidente. El individualismo y la falta de una educación que permita una acogida crítica de la propia tradición dejan a los jóvenes desprovistos de razones y de pertenencias. Y ahí puede prender la desesperanza o hacer su agosto las ideologías.

De todas formas, los autores del informe señalan entre sus conclusiones que la solidaridad futura entre la política y los actores sociales, dependerá del grado de responsabilidad que quieran asumir más allá de sus intereses personales inmediatos, una receta que vale para todas las circunstancias de la vida cuando se coincide en la necesaria busca del bien común.