La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Cardenal Rouco Varela: “El derecho a la vida es el primero y más fundamental en el orden de la ética”

En declaraciones al Informativo diocesano de Cope, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, habló el domingo de la Jornada por la Vida que se conmemora en la solemnidad de la Anunciación del Señor, el 25 de marzo. También hizo mención a la manifestación por la vida que se iba a celebrar esa mañana en Madrid, explicando que “es una iniciativa ciudadana que tiene y persigue un buen fin: la defensa y la protección de la vida del ser humano desde que es concebido en el seno de su madre hasta que muere”. Recordó que “la vida es el valor primero. Y el derecho a la vida es el primero y más fundamental en el orden de la ética social, política… Si no respetamos la vida de nuestro hermano en lo más esencial, que es que pueda seguir viviendo, difícilmente podremos respetar otros bienes que a él le atañen”, aseguró.  rouco_varela
“El recién concebido, dijo, es un ser humano: no admite duda ninguna esa afirmación, sobre todo desde que la biología contemporánea ha puesto bien de manifiesto esa peculiaridad del embrión como alguien que tiene su código genético completo y que, además, sólo espera el tiempo para que se desarrolle y termine cuajando el niño en una persona madura. El hombre es el mismo desde que es concebido hasta que muere, y lo será eternamente”.

Para el Cardenal, “la vida es un don de Dios”, por lo que el hombre tiene que “hacer de su vida un don”. “Ese es el gran reto para un cristiano que promueve y defiende el derecho a la vida: desde el niño que acaba de ser concebido hasta el anciano que ya no puede valerse a sí mismo”. Pero, añadió, “no puede quedarse ahí, en ese acto de manifestación pública de sus convicciones, sostenidas y afirmadas por la revelación del que vino a traer la vida nueva al mundo, que es nuestro Señor, sino que tiene que hacer de su vida lo que hizo Él, dando la vida por sus hermanos”.

“El derecho a la vida, prosiguió, lleva consigo el que se despierte en la conciencia de los ciudadanos esa sensibilidad para el bien del prójimo, por amor a él, en todas la debilidades y situaciones de necesidad y de pobreza espiritual, material, etc., a las que es sometido”. Por eso, en alusión a la manifestación que se iba a celebrar a favor de la vida, dijo que su “objeto y objetivo tiene grandes repercusiones éticas y morales e, incluso, reviste aspectos morales y espirituales de gran importancia. Esperemos que ese testimonio dado por ciudadanos públicamente sobre el valor de la vida del ser humano y su derecho a que se le respete desde el principio de su existencia hasta el final de su camino por la historia, sea comprendido, admitido y fecundo después en los otros aspectos de la vida económica, social, política de España”.

En referencia a la Jornada por la Vida que la Iglesia celebra en la festividad de la Encarnación del Señor, el 25 de marzo, explicó que “es una iniciativa que parte de Juan Pablo II con su bellísima y actualísima encíclica sobre el Evangelio de la vida, en la que al final invita a una gran oración por la vida a toda la comunidad cristiana. Invita incluso a los que no son cristianos, pero son creyentes en Dios, a que lo hagan también. A la luz de la fiesta de la Encarnación, adquiere significado, y todo el valor y la densidad humana y espiritual que va unida a la vida del ser humano: nada menos que el hijo de Dios, cuya vida es eterna como tal, es la vida por excelencia, una realidad eminente llena de felicidad y de gozo, pues el hijo se hace hombre, y adopta e incorpora su vida a la vida divina y humana, de algún modo, naciendo hombre del seno de la Virgen, de su carne y de su sangre virginales y purísimas, para enseñarnos cómo hay que valorar, apreciar y hacer fecundar la vida que recibimos de Dios… Esa vida que recibimos los que nos incorporamos por el bautismo: no hay amenaza que no pueda ser vencida por los que se unen al que es la vida, el Hijo de Dios, y a ese momento supremo en el que Él da la vida para que los hombres tengan vida, no sólo en el mundo, sino también vida eterna, feliz y gloriosa”. En este sentido, recordó que si en la sociedad europea y española “no se produce el relevo generacional” y “el don de la vida no va adelante como una cadena de afirmación positiva de la existencia y de la vida, al final se queda sin vida”.

Jornada Mariana por la Vida y la Familia
Por último, recordó que este fin de semana, días 29 y 30, se celebrará la Jornada Mariana por la Familia y la Vida. Organizada por las Delegaciones de Familia de la Provincia Eclesiástica de Madrid –diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares- en su programa no faltará la “oración por la vida, la información y la formación cristiana de la conciencia en torno a lo que significa servir al derecho de la vida, al don de la vida, y vivirlo… sobre todo cuando estamos en esa respuesta civilizada de todo hombre de conciencia bien formada, y no digamos de una conciencia cristiana, queriendo vencer lo que significa el fenómeno del aborto y el de la eutanasia”. Por eso, aseguró que “esta jornada puede ser de mucha riqueza para el Evangelio de la Vida, para que se anuncie y se viva como decía el beato Juan Pablo II”, concluyó.