La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La inmigración no admite demagogias

 

Las exhaustivas explicaciones que viene dando el Gobierno sobre la tragedia de Ceuta el pasado 6 de febrero, parece que pueden desbrozar el camino para un acuerdo de Estado sobre política de inmigración. Tras la comparencia de ayer, en el Congreso, del Secretario de Estado de Interior, el PSOE ha rebajado el tono y parece que abandona la demagogia contra el Gobierno, mostrándose dispuesto a abordar ese acuerdo, a todas luces  necesario. Antes de llegar a este umbral de diálogo se han sucedido varios saltos masivos de la valla de Melilla, así como la sensación de impotencia que han dado las fuerzas del orden para proteger la frontera.

Parece evidente que la polémica política ha despertado un “efecto llamada”, pero más allá de irresponsables oportunismos que se han puesto de manifiesto con esta tragedia, lo que hoy importa es asentar una política inmigratoria, sin fisuras, que debe implicar a toda la Unión Europea. Lo que se plantea es un profundo drama que concierne a millones de seres humanos que tratan de huir de países en permanente estado de violencia, donde no hay trabajo y se padece hambre. Ya es hora de que el mundo desarrollado, que tanto se beneficia de las riquezas del continente africano, se implique a fondo para acabar con la inestabilidad política y económica de países que fueron sus antiguas colonias. Y al mismo tiempo, defina una política que reparta con equidad unas corrientes migratorias que nunca podrán evitarse del todo y que, en definitiva, han configurado el mundo en que vivimos.