La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Cardenal Rouco recuerda que «el vigor del testimonio apostólico dependen de la calidad y cantidad de los sacerdotes”

Con motivo del Día del Seminario, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, ha hecho pública una carta en la que explica que el ‘Día del Seminario’ es una jornada señalada “para dedicar nuestra oración y expresar eficazmente el aprecio por aquellos hermanos que, fieles a la llamada del Señor, se preparan con ilusión y generosidad para ser sacerdotes y, un día, ser enviados a predicar el Evangelio de la salvación con la autoridad misma de Jesucristo”.  rouco_varela

Asegura que “nuestros seminaristas son hombres de este tiempo, de nuestras ciudades y pueblos, hijos de nuestras familias, con sus virtudes y fragilidades. Pero han sido ‘escogidos’: en cada uno de ellos se ha actualizado el evangelio de la llamada del Señor que les ha salido a su encuentro en medio de sus peculiares biografías y proyectos”.

Explica que los seminaristas constituyen una “comunidad apostólica y educativa, estructurada como hermanos en torno al Señor, que cultivan con rigor las dimensiones de la formación – humana e intelectual, espiritual y pastoral – y que conviven con el gozo y entusiasmo de saber que Cristo cuenta con ellos para anunciar su Evangelio. Así lo dice el lema de este año: ‘La alegría de anunciar el Evangelio’”.

“Celebramos el ‘Día del Seminario’ mientras tiene lugar la ‘Misión Madrid’ en el ámbito de nuestra Iglesia diocesana. Desde su comienzo en el pasado curso, os he venido exhortando a la conversión como una exigencia permanente de la existencia cristiana , si es que ésta quiere vencer la tentación tan frecuente de la gris mediocridad y mostrar con vigor su empeño misionero. ¿No es verdad que, entre otras causas, la escasez de vocaciones sacerdotales hunde sus raíces en una vida cristiana pobre en experiencia de fe y de caridad y, por tanto carente de vigor e ilusión misioneros? Con la gracia del Señor, confiamos en que los frutos pastorales de la ‘Misión Madrid’ sean también abundantes en vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”, apunta.

Para el Cardenal, “todos somos necesarios y, de forma especial, los sacerdotes. Estamos convencidos de que la conversión a Jesucristo y el vigor del testimonio apostólico dependen, en gran manera, de la calidad y cantidad de los sacerdotes. ¡Gracias a Dios contamos con un número significativo de candidatos al sacerdocio a pesar de las dificultades de los tiempos actuales! En nuestros Seminarios, Conciliar y Redemptoris Mater, más de doscientos futuros presbíteros aseguran el futuro pastoral de la Iglesia en Madrid: ya no se pertenecen a ellos mismos; son para el Señor, para su Iglesia y para todo hombre de buena voluntad que busque la luz y el consuelo de Cristo”.

Subraya la “grave responsabilidad de seguir colaborando con el designio providente de Dios que continúa llamando al seguimiento apostólico de Cristo, y de contribuir a generar las condiciones de vida cristiana en donde se escuche y arraigue la llamada y pueda dar frutos abundantes de vida sacerdotal. Nos urge, también, la escasez de vocaciones al sacerdocio en tantas Iglesia hermanas, cuyo futuro pastoral ya se ve seriamente interpelado”.

“Se impone una estrecha colaboración entre los padres de familia, la parroquia, los movimientos y asociaciones de voluntarios cristianos, y los centros de enseñanza católicos para que en los proyectos educativos dirigidos a niños y jóvenes no dejen de enseñar y ofrecer el Evangelio de la vocación al ministerio sacerdotal”.

En este sentido, apunta que “la gran misión que acabamos de celebrar en los colegios en el contexto de la ‘Misión Madrid’ ha puesto de manifiesto que, con la pedagogía apropiada a cada edad, los niños y adolescentes van creciendo en el conocimiento de Cristo, Maestro y Amigo, y aprenden a su lado el significado de vivir en la verdad de Dios como entrega de amor y servicio. También a estas edades se puede escuchar la llamada del Señor al seguimiento sacerdotal. Para ayudarlos en la escucha y el discernimiento, el Seminario Menor diocesano sigue empeñado en cuidar y desarrollar estos brotes de vocación sacerdotal, de manera que, integrados en el proceso de maduración como hombres cristianos de los niños y jóvenes, les ayuden e iluminen para dar al Señor una respuesta generosa”.

Por ello, exhorta a “dar las gracias a Dios por el don de todos y cada uno de nuestros seminaristas, mayores y menores, y a manifestar la solidaridad cristiana hacia ellos colaborando en las múltiples necesidades de la formación sacerdotal con una generosa aportación económica. Encomendémosles también al cuidado maternal de la Virgen de la Almudena, reina de los Apóstoles, para que nunca les falte la alegría de predicar el Evangelio y el afán de ser fieles y valientes testigos de Cristo en la comunión de la Iglesia”.