La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

En el Día del Seminario

 

En la antesala de la festividad de San José, patrono de la Iglesia universal, se celebra el Día del Seminario con un lema muy en consonancia con el magisterio del Papa Francisco: “La alegría de anunciar el Evangelio”. Muchos seminaristas se han desplazado este domingo a parroquias de toda España para contar su experiencia y dar testimonio de su alegría por haberse atrevido a decir Sí a la llamada de Dios. Nada mejor que eso podría ilustrar los objetivos de la pastoral vocacional, que lejos de plantearse como una especie de programa de reclutamiento tiene como objetivo ayudar a cada joven a planearse en serio su propia vida y vocación. Todo parte del convencimiento de que decir sí a los planes que Dios tiene para cada persona, es el camino seguro para una vida plena y feliz. Pero hace falta también valor para seguir la llamada de Dios… Si quienes optan por casarse y formar una familia se encuentran hoy con muy serias dificultades, qué decir de los jóvenes con vocación sacerdotal, que a menudo deben vencer enormes incomprensiones y resistencias en su entorno.Por eso es importante la implicación de toda la comunidad cristiana, comenzando por la oración por los futuros sacerdotes, que tanto necesita la Iglesia. Los últimos datos son buenos. Muestran que se ha superado la dura crisis de las últimas décadas y que existe una ligera pero estable tendencia al alza. Son datos para la esperanza, y son, especialmente hoy, datos para el agradecimiento a todos esos seminaristas que han tenido el coraje de ofrecer su vida entera a Dios y a los demás.