La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Comunión y liberación lanza un manifiesto para proteger al no nacido y a la mujer embarazada

imagen_del_manifiesto_de_comunion_y_liberacion_es_bueno_que_tu_existasAyer fue presentado el manifiesto del movimiento eclesial Comunión y Liberación titulado ‘Es bueno que tú existas’ ante el anteproyecto de ley para la protección de la vida del concebido y los derechos de la mujer embarazada que considera un importante paso adelante.

En el acto participaron el presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco; la médico de familia y colaboradora del Proyecto Miriam de Parla, Eva Martínez Cid de Rivera; y el responsable de Comunión y Liberación en España, Ignacio Carbajosa.

Ignacio Carbajosa señaló que por desgracia muchas veces la mujer está sola, abandonada a su suerte y no encuentra un contexto humano que la abrace y que valore positivamente la vida que lleva en su seno.

«La sociedad quiere desembarazarse del problema y deja a la mujer sola, abocándola al aborto», denunció.  Por ello, el movimiento recuerda que todos los cristianos deben «abrazar» a todas las personas en sus necesidades.

Por su parte, Eva Martínez, médico de familia y colaboradora del Proyecto Miriam de Parla, explicó la importancia de acompañar a las mujeres, a ellas y a sus hijos, porque según dijo, perciben que lo necesitan. «Esa mirada hacia ellas y sus hijos les da esperanza y les ayudamos a ver que posible caminar, aun en medio de todas las dificultades».

Según mi experiencia, las mujeres que abortan no se sienten más libres después, al contrario, viven con un peso, «atrapadas» en su error, salvo que encuentren una mirada que las libera después de su error.

«Para mí partir de la experiencia significa primero partir de la evidencia científica de que estamos hablando sin ninguna duda de un nuevo ser humano, único e insustituible, cuya dotación genética es distinta de la madre desde el momento de la concepción, y que «dirige», por sí mismo, todo el proceso de la gestación. Un ser humano que tiene un valor infinito. Y también significa mirar el drama de la mujer, con el que me encuentro cotidianamente, que sufre la decisión del aborto por esa situación de soledad profunda de la que habla el manifiesto».

.Partir de mi experiencia es también reconocer, en mí misma y en otras personas, que existe aquí y ahora esa mirada capaz de abrazar cualquier circunstancia, por dolorosa e imprevista que sea, de acompañar a la mujer y de decirle a ella y a su hijo: «Es bueno que tú existas», señaló.