La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Frenazo a los socialistas navarros

 

Los socialistas españoles deberán agradecer el instante de lucidez que ha tenido Alfredo Pérez Rubalcaba al obligar a rectificar la decisión del secretario navarro, Roberto Jiménez, de aliarse con Bildu para presentar una moción de censura contra la presidenta de la Comunidad Foral. Aunque no fueron pocos los que intentaron convencer al secretario general del PSOE para que aceptara una coalición que habría significado una catástrofe electoral y moral para el PSOE, Rubalcaba ha sabido mirar más allá de personalismos localistas. Al menos ha trazado una línea roja que por momentos pensábamos que se había borrado. Y de paso ha enviado un mensaje de disciplina y orden a las federaciones regionales en las vísperas de las elecciones europeas.

De esta fallida operación solo hay un responsable, el secretario general navarro, Roberto Jiménez, que debe asumir las consecuencias de su viaje a ninguna parte. Por mucho que ahora confiese que acata la decisión pero que quiere mostrar su disconformidad, Jiménez ha abierto una crisis que se debiera saldar con su dimisión. Y no sólo por haberse creído aquello de que “el PSOE en Navarra soy yo”, sino por la cultura política que encarna. Al final de esta historia, aún no escrita del todo, quien ha salido reforzada ha sido la presidenta de la Comunidad Foral, Yolanda Barcina, que ha demostrado coraje ante las mentiras políticas y fuerza moral ante la indignidad.