La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Lo que falla en las relaciones internacionales

La crisis desencadenada por la situación en Ucrania pone de manifiesto que las relaciones internacionales tienen como talón de Aquiles la desconfianza que genera la defensa a ultranza de los intereses particulares por encima del bien general. Rusia teme la expansión de la Unión Europea hasta la puerta de su frontera, y los países que circundan al gigante ruso temen su tendencia imperial. Es urgente recuperar la confianza en que cada uno puede tener su espacio y su identidad garantizadas, en relación con sus vecinos.

Ayer el ex presidente José María Aznar presentaba en la Universidad John Hopkins un libro blanco que propone una nueva comunidad atlántica que una a los continentes africano, americano y europeo para generar crecimiento, desarrollo humano y seguridad entre el norte y el sur. Se trataría de dar sentido el fenómeno de la globalización. Precisamente el Papa Francisco, en sus recientes declaraciones al “Corriere della Sera”, insistía en su crítica a este aspecto negativo de la globalización, porque sacrifica a muchas personas al ídolo del dinero. La propuesta elaborada por un grupo de líderes europeos antes de que estallase la crisis de Ucrania trata sobre todo de generar confianza en el seno de la comunidad humana global, un ideal que incluso en el pequeño marco de los países individuales ha sido abandonado por los partidos que anteponen sus intereses ideológicos al bien común, como podemos ver en España.