La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Rusia no puede quedarse con Crimea

Este fin de semana se ha consumado la toma de control de la península de Crimea por parte de Rusia. Es un acto de anexión que vulnera los principios fundamentales del derecho internacional. Ni el hecho de que la mayoría de la población sea pro-rusa ni la vinculación histórica puede justificar una actuación que vulnera la soberanía nacional de Ucrania. La comunidad internacional ha exigido que Putin de marcha atrás, sin haber sido escuchada.

El viejo imperialismo ruso renace y repite lo que hizo en Georgia en 2008. Putin esta crecido por su protagonismo en la guerra de Siria y por la torpeza de Estados Unidos y de la Unión Europea. La solución en este caso no es nada fácil. Todos los organismos internacionales deben seguir reclamando, como han hecho, que se respeten las fronteras. Hay que buscar medidas de presión para que Rusia no consolide el status quo. Sobre todo hay que evitar, a toda costa, un enfrentamiento civil. Ucrania en cierto modo se parece a Yugoslavia. Hay numeras minorías  (rusos, polacos, alemanes, rutenos y tártaros) que de algún modo se tienen que sentir representadas en las nuevas instituciones tras la salida de Yanukóvich. De igual modo debe mantenerse vigente el acuerdo que permite a Rusia utilizar Sebastopol como base de su flota. El nacionalismo, en este caso alimentado por la irresponsabilidad de Putin, vuelve a ser la peligrosa ideología que amenaza la paz.