La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El estado de derecho en Venezuela

Venezuela acapara estos días la información de buena parte de los medios de comunicación del mundo entero. No es para menos pues el nivel de contestación social a las políticas del actual gobierno es, cada día que pasa, más elevado. No se  trata ya de la labor articulada de la oposición organizada al gobierno de Madura. Se trata de un clamor social más allá de los partidos políticos, que se queja y protesta ante la ausencia de libertades en el país y ante las graves dificultades existentes para muchos millones de venezolanos de vivir en condiciones de dignidad. jaime rodriguez arana

En este contexto, resulta clarificador  recordar justamente ahora un informe de … de la   Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA)  sobre la situación de la democracia en Venezuela  todavía en tiempos de Hugo Chávez. En realidad, el mencionado informe no hace más que constatar algunos de los principales atentados a los derechos humanos  perpetrados a diario en la Venezuela chavista. Según el documento de la Comisión Interamericana, Venezuela adolecía ya en  de una  ausencia de independencia de los poderes del Estado,  existían restricciones injustificadas a los derechos políticos de los venezolanos, se producía una represión estatal para intimidar a los opositores políticos, se atacaba a  los periodistas no alineados y se registraban no pocos  atentados a  la libertad de prensa. Es decir, en Venezuela se desconocía ya por aquel entonces el principio de la separación de los poderes y se erosionan gravemente los derechos humanos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es una institución del sistema de la Organización de Estados Americanos (OEA) encargada de velar por la efectividad de tales derechos en la región. Para la elaboración del documento “Democracia y Derechos Humanos en Venezuela”, los expertos de la organización no pudieron ingresar al país a evaluar por expreso deseo de las autoridades del régimen. La posición del gobierno se produjo en virtud de información suministrada por escrito y de la contestación a un cuestionario enviado a la sede de la OEA.

El informe es bastante claro: se restringía el acceso al poder de la oposición por toda clase de mecanismos, entre los que destaca la inhabilitación, para las elecciones municipales de 2008, de 206 candidatos y, sobre todo, la limitación de las competencias de electos para ejercer las funciones propias del cargo al que habían sido votados por los ciudadanos. Un caso particularmente revelador de tal “operación” fue el de  la avocación de las competencias más importantes del Alcalde de la capital de la República,  ejercidas por un delegado del propio Chávez, que es quien ejerce los poderes locales más importantes en una ciudad que cuenta con un alcalde electo sin atribuciones.

Otra cuestión que planteaba el informe de la OEA es la sujeción del poder judicial al poder político. Desaparecieron las oposiciones a jueces y fiscales, que son nombrados de entre las personas afectas al régimen político. Se incrementó, dice el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, la tendencia a prohibir, castigar, intimidar y agredir a quienes se atrevieran a expresar su oposición o descontento con el gobierno chavista. Según el informe, en los últimos cinco años más de 2200 personas han sido procesadas por participar en manifestaciones. Las nuevas “leyes” de Chavez en materia de medios de comunicación son, según la OEA, eran incompatibles con la Convención Americana de Derechos Humanos. El informe denuncia también el asesinato de periodistas. Finalmente, el informe de la OEA hacía referencia a la existencia de grupos paramilitares creados a imagen y semejanza del modelo cubano  que junto a las fuerzas de seguridad del régimen realizaron, y todavía realizan, esperemos que por poco tiempo,  tareas de policía y control ciudadano.

La corrupción del sistema político venezolano condujo a la emergencia de Hugo Chávez y, tras su fallecimiento, a Maduro, fiel seguidor de un sistema autoritario, corrupto que parece ahora tener las horas contadas. El pueblo, estos días, está en las calles reclamando libertad y condiciones de vida dignas. Mientras, quienes se han beneficiado estos años del régimen acusan a quien critique el sistema de aliado de la derecha mundial, de cómplice de un golpe de Estado, de seguidor a pies juntillas del imperio americano.

La realidad, sin embargo, muestra que la juventud ha asumido su papel en las protestas y está dispuesta a rebelarse contra lo que consideran una tiranía. Días atrás en San Cristóbal del Táchira, el pueblo llano compuesto por jóvenes, madres de familia, abuelos, personas lisiadas salió en tromba reclamado libertad y nuevas políticas. La policía y el ejército, que estaban presentes, no pudieron o no quisieron reprimir la manifestación. Esperemos que las manifestaciones y protestas pacíficas permitan que el Estado de Derecho vuelva a ondear en Venezuela.

 

Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de derecho administrativo.

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