La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Francisco en Santa Marta: ‘La incoherencia del cristiano hace mucho mal’

papa santa martaEl cristiano incoherente da escándalo y el escándalo mata: estas son las ideas que recordó el santo padre Francisco en la homilía de ayer jueves en Santa Marta.

En la homilía de ayer el Pontífice tomó como referencia la confirmación que administró durante la misa. Quien recibe este sacramento –afirmño el Papa– manifiesta su deseo de ser cristiano. Ser cristiano significa dar testimonio de Jesucristo: es una persona que «piensa como cristiano, siente como cristiano y actúa como cristiano. Y esta es la coherencia de vida de un cristiano». Francisco observó que uno puede decir también que tiene fe «pero si falta una de estas cosas, no está el cristiano», «hay algo que no va, hay una cierta incoherencia». Y los cristianos, «que viven ordinariamente, comúnmente en la incoherencia, hacen mucho mal».

Francisco lo explicó así: «hemos escuchado al apóstol Santiago que dice a algunos incoherentes, que se retienen cristianos, pero se aprovechan de sus trabajadores, y dice así: ‘eh aquí, el salario de los trabajadores que han cosechado en vuestras tierras y que vosotros no habéis pagado grita, y las protestas de los cosechadores han llegado a los oídos del Señor Omnipotente’. Es fuerte el Señor. Si uno oye esto, puede pensar: ‘¡pero esto lo ha dicho un comunista!’ No, no, ¡lo ha dicho el apóstol Santiago! Es palabra del Señor. Es la incoherencia. Y cuando no hay la coherencia cristiana y se vive con esta incoherencia, se hace escándalo. Y los cristianos que no son coherentes dan escándalo».

Por tanto, concluyó el Papa, es necesario rezar «porque para vivir en la coherencia cristiana es necesaria la oración, porque la coherencia cristiana es un don de Dios y debemos pedirlo»: «Señor, ¡qué yo sea coherente! Señor, que yo no escandalice nunca que yo sea una persona que piense como cristiano, que sienta como cristiano, que actúe como cristiano».

Para finalizar, Francisco pidió que cuando caigamos por nuestra debilidad, pidamos perdón: «todos somos pecadores, todos, pero todos tenemos la capacidad de pedir perdón. ¡Y Él no se cansa nunca de perdonar! Tener la humildad de pedir perdón: ‘Señor, no he sido coherente aquí.¡Perdón!’ Ir adelante en la vida con la coherencia cristiana, con el testimonio del que cree en Jesucristo, que sabe que es pecador, pero que tiene la valentía de pedir perdón cuando se equivoca y que tiene mucho miedo de escandalizar. El Señor nos de esta gracia a todos nosotros».