La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Armar lío

Eleuterio Fernández Guzmán. Licenciado en Derecho.- Desde que el que fuera Arzobispo de Buenos Aires fuera elegido como sucesor de Benedicto XVI a ocupar la silla de san Pedro no es poco cierto que en mucho de lo que ha dicho (más en lo que ha escrito) hay bastante miga y mucha sustancia se puede sacar de analizarlo y llevarlo al corazón. ELEUTERIO

 

No podemos negar que una de las expresiones que más causó sensación es aquella que dice que los católicos debemos “armar lío”.

 

Hay personas que han querido entender esto como si el Santo Padre dijese a los creyentes que pastorea que saliesen a la calle a armarla o, lo es lo mismo, a causar algún tipo de desastre público.

 

Sin embargo, estamos más que seguros que el Papa Francisco, de suyo pacífico, no quiso ni quiere decir eso sino algo que, por desgracia para muchos católicos acomodados, va mucho más lejos que tal actitud.

 

Cuando el Santo Padre dice que los católicos debemos armar lío quiere decir:

 

1. Que no podemos quedarnos en el sillón de casa viendo pasar la vida y lo que pasa.

 

2. Que debemos pasar a la acción.

 

En cuanto a lo primero, es bastante común en los discípulos de Cristo y piedras vivas de la Iglesia verdadera, la católica, optan demasiadas veces por mirar el espectáculo del mundo sin tener, al parecer, nada que decir. Hay, por lo tanto, un exceso de acomodo que no puede tener, como consecuencia, nada buena ni para la fe católica ni para el propio católico.

 

Cuando eso se hace, o hacemos, hay muchos mundanos y partidarios del Mal que creen que, en realidad, estamos otorgando a sus maledicencias y a sus maldades y que, por lo tanto, nos parece la mar de bien, por ejemplo, el aborto o el imposible matrimonio entre personas del mismo sexo o, ahora por desgracia tan de “moda”, la terrible e inhumana eutanasia.

 

Pero seguro que no estamos de acuerdo con eso aquí traído (y con lo mucho que se podía traer). Y, entonces, entra en función y en escena el segundo punto que tiene todo que ver con el ya famoso “lío” del que habla el Papa Francisco.

 

¿Qué podemos, nosotros, hacer?

 

En realidad, podemos hacer tanto como nada. Si optamos por hacer algo no negamos que algo se puede hacer. Así, por ejemplo, tomándolo de las propias palabras del Papa en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro:

 

1. Defenderse de todo lo que sea mundanidad.

 

2. Defenderse de todo lo que sea instalación.

 

3. Defenderse de todo lo que sea comodidad.

 

4. Defenderse de todo lo que sea clericalismo.

 

4. No quedarnos encerrados en nosotros mismos o en las parroquias o en los colegios o, en general, en las instituciones católicas.

 

En realidad, el Santo Padre matizó esto diciendo que si no se sale a la calle, en el sentido allí  y aquí expresado, lo único que se consigue es dar la impresión de que la Iglesia católica es una ONG cuando, en realidad no lo es por mucho que muchos quieran que lo sea.

 

No hay, pues, poco que hacer porque es mucho lo que se nos pide a los católicos. Cristo armó bastante lío cuando vino al mundo y, pobre, transmitió la Palabra de Dios a quien quisiera recibirla. Y eso le costó la vida pues, en verdad, aquel lío era grande del todo.