La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La Conferencia Episcopal de Venezuela muestra su preocupación por la situación del país

Los obispos venezolanos han emitido un comunicado en el que expresan su preocupación por el aumento de la violencia en las calles «con sus lamentables consecuencias de muertes, heridos y destrozos de patrimonios familiares e institucionales». «Los fallecidos o los heridos no pertenecen ni al gobierno ni a la oposición, sino a sus familias y al pueblo de Venezuela, sin distinciones ni colores -añaden los obispos-. Oramos por los que han fallecido y por quienes han resultado heridos».  conferencia_episcopal_venezolana2

En su escrito, los obispos hablan de la situación de miedo e indefensión y señalan que «lo que siempre se ha de evitar es que la protesta degenere en actos de violencia».
«Los estudiantes y el pueblo mismo -explican- tienen el derecho a la protesta acorde a lo establecido en la Constitución. Al ejercerlo, señalan, no sólo se pueden expresar inconformidades o desacuerdos, sino que también se puede llamar la atención tanto a las diversas autoridades como a la misma ciudadanía para que, en un clima de concertación, de escucha y de diálogo se puedan superar las dificultades, resolver los problemas y corregir rumbos si fuera necesario».
El tercer punto del comunicado está dedicado al respeto de los derechos humanos, que las autoridades policiales y militares tienen la obligación de asegurar: «Al confrontar protestas están obligadas a mantenerse estrictamente dentro del marco de la Constitución, las leyes y los acuerdos internacionales. Por eso, rechazamos rotundamente el empleo de la fuerza ejercida en algunas manifestaciones por parte de organismos de seguridad del Estado, que se han extralimitado y han producido consecuencias lamentables e irreparables; el Poder Moral, especialmente la Fiscalía, debe investigar estos casos y poner en manos de la justicia a miembros de estos organismos que hayan abusado de su autoridad. Asimismo, comprobamos la indefensión de la ciudadanía ante la irrupción de grupos armados no policiales ni militares que han arremetido contra la población.  Grupos de esta naturaleza están al margen de la ley, no poseen autoridad alguna y atentan contra las bases de la convivencia. Pedimos que se actúe  y se impida que sigan realizando sus fechorías, y se investigue seriamente su proceder, sea de la tendencia política que sea».
Los prelados también matizan que «si bien la protesta es un derecho, tampoco se puede aceptar que ésta se torne violenta y, como desafortunadamente se ha visto en algunos casos, se convierta en vandalismo o propicie la ocasión para actos delictivos por parte de grupos que nada tienen que ver con quienes protestan; la violencia, venga de donde venga, es inaceptable y nunca producirá frutos de sana convivencia».
Y subrayan que ningún modelo social o político tiene el derecho a imponerse a los demás.

ADVERTISEMENT

La Constitución venezolana garantiza las condiciones de una sociedad pluralista en sus visiones. En este sentido alertan de la impòrtancia de preservar unas relaciones sociales y políticas en la que puedan convivir las diferencias y hemos promovido el necesario proceso de reconciliación: «Esta pasa por una apertura de mente y de corazón que reconozca que todos somos iguales y tenemos la misma dignidad humana. Por ello, como también lo hemos afirmado, urge un diálogo nacional. Este no consiste sólo en encontrarse para una escucha obsequiosa del otro, sino para buscar los puntos de coincidencia, atender al bien común por encima de los intereses de alguna parcialidad, a fin de conseguir así compromisos que permitan resolver todos juntos, con responsabilidad y decisión, los graves problemas que aquejan al país y que han generado protestas de distintos grupos de ciudadanos».
En el texto los obispos apuestan por un encuentro sincero, abierto y fraterno que permita el diálogo de todos los factores que componen la sociedad venezolana. Y exp`lican que el Presidente, junto con las demás autoridades nacionales, regionales y municipales han de encontrarse con representantes de todos los sectores: agricultores, obreros, personas de la cultura, empresarios, comerciantes, académicos, profesores, estudiantes, miembros de los consejos comunales, representantes de las diversas religiones que hacen vida en el país.
El comunicado termina explicando cuáles son las condiciones de un verdadero diálogo, que en primer lugar debe respetar y reconocer a los otros que son distintos y que piensan de  manera diversa: «Pedir diálogo y paz con un verbo encendido o incendiando la calle, no produce el efecto esperado». El segundo requisito es la búsqueda de la verdad, un valor que, tal y como dicen los obispos, «se ha perdido en Venezuela».