La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La santidad no es un lujo

Este domingo el Papa Francisco ha presidido la concelebración eucaristía con los nuevos Cardenales creados el sábado, y con todos los purpurados llegados a Roma, con motivo del Consistorio. Y lo ha hecho realizando una llamada explícita a la santidad, porque, como él mismo ha explicado de manera muy gráfica, ser santos no es un lujo; es necesario para la salvación del mundo. Dirigiéndose en particular a los Cardenales, el Papa les ha dicho que el Señor y la Iglesia piden testimoniar con celo y ardor las actitudes de santidad. Que no sirve, sin más, con devolver bien por bien, sino que hay que realizar el bien con largueza, yendo más allá, amando a los enemigos, olvidando incluso las humillaciones recibidas.

Ésa es la actitud que debe tener un Cardenal, guiado siempre  por el espíritu de Cristo para poder ser cauce por el que fluya la caridad. En ese corazón de Pastor, con mayúscula, lleno de amor todos deben tener cabida.
Nos jugamos mucho en ello: un Colegio de Cardenales, cuyos miembros huyan de mirarse a sí mismos, y estén pendientes del prójimo, cada vez con más ardor pastoral, cada vez más lleno de santidad, para seguir sirviendo al Evangelio y ayudando a la Iglesia a irradiar el amor de Cristo en el mundo.