La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Cardenal Rouco: “La visita ad limina nos ha obligado a todos los obispos españoles a hacer examen de conciencia”

Desde Roma, donde se encontraba participando en el Consistorio de creación de nuevos Cardenales, y a punto de comenzar la visita ad limina, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, intervino en el informativo diocesano de la cadena COPE.
En sus declaraciones hizo referencia a esta visita que los obispos realizan al Santo Padre. “Está previsto que se haga desde hace siglos, y de una forma muy actualizada en los últimos siglos. Cada cinco años -en este caso no ha podido ser en el quinto año sino en el octavo, después de la última visita ad limina con Juan Pablo II- los obispos deben visitar al Papa; mejor dicho, deben visitar las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. Y, por lo tanto, lo normal es que celebremos la Misa en la Basílica de San Pedro, en la Basílica de San Pablo, al lado de las tumbas de los apóstoles. Por eso se llama ‘ad limina apostolorum’. Y, luego, lo normal es que visitemos al Pedro vivo, que es sucesor de Pablo como obispo de Roma. Y que, además, demos cuenta de cómo ha sido la vida de nuestras diócesis en estos años (en este caso, en estos últimos ocho años: desde el 2005). Por cierto, nuestra visita ad limina entonces tuvo lugar casi días antes del fallecimiento del beato Juan Pablo II, que pronto será San Juan Pablo II”.  Cardenal Antonio Mª Rouco Varela
Confesó la importancia de esta visita, “porque nos ha obligado a todos los obispos de España, con sus colaboradores más cercanos, con todos aquellos que participan muy directamente en la misión pastoral del obispo, sobre todo los presbíteros, a hacer examen de conciencia, una revisión de cómo van las cosas en los distintos campos de la pastoral: en la evangelización, por supuesto, en la presencia de la Iglesia en la sociedad, en el testimonio del amor cristiano en estos momentos tan críticos… aunque siempre hay que hacerlo. No hay misión pastoral que no termine en la entrega al hermano de lo mejor que uno tiene: su fe, sus bienes, su vida. Y compartiendo, aunque no lo necesiten; siendo sembradores y portadores del Evangelio en todos los órdenes de la vida. En una sociedad o comunidad política en la que los cristianos, los laicos, son conscientes de su misión, el ordenamiento jurídico, el orden social, la vida económica tiene que convertirse, tiene que rezumar cristianismo, amor al prójimo”, aseguró. “De todo eso vamos a hablar con los colaboradores del Santo Padre. Con el Papa no va a dar tiempo a hablar con mucho detalle de todo, pero vamos a tener ocasión de oírle a él, de intercambiar nuestras informaciones y de pedirle también sus orientaciones”.También habló del Consistorio, en el que había participado, y que había concluido con la creación de 19 Cardenales. “La creación de cardenales es siempre un acto más de jurisdicción que sacramental: no se puede separar de la condición de ser obispo. Pero es un acto más de nombramiento. Culmina con una Misa de acción de gracias al Señor. El Cardenal es un obispo que promete ante el Papa serle fiel a él y al Señor, no tener miedo de dar su sangre por Él. Es muy emocionante ese paso en la entrega de las insignias cardenalicias, cuando el Papa te pregunta si estás dispuesto a dar la sangre por Cristo y se responde que sí”. Señaló que “hoy empieza para ellos, y para todos nosotros, ese camino de testimonio ‘hasta la sangre’ si hace falta. Todos estamos llamados a eso: también los obispos y los presbíteros y los consagrados y lo seglares”. Y es que, añadió, “el testimonio de un cristiano es siempre el testimonio del que está dispuesto a abrazar la cruz con el Señor, y abrazar al Cristo crucificado sabiendo que se abraza, lo recordaba el Santo Padre, a una cruz gloriosa. Sabemos que el que se abraza a la cruz, triunfa; y el que no se abraza a la cruz, pierde”.

Niños misioneros

Por último, el Cardenal recordó la solemne Eucaristía que presidió el pasado viernes en la explanada de la Catedral, de clausura de la Semana de la Misión en los Colegios, y en la que participaron más de 8000 alumnos de la diócesis. “Cuando se cuenta la historia de Jesús, los niños quedan fascinados. Pero que saber contarla, porque un misionero es el que habla de Jesús como historia que es presente: Jesús es una persona que ha venido al mundo y ha roto la historia del mundo en todo lo que tiene de malo, de pecado, de muerte, subiendo a la cruz y resucitando y triunfando sobre el pecado y la muerte. Si los niños saben esta historia y la cuentan, son misioneros. Los niños cuentan muy bien las historias… Sé de historias de niños y niñas que han sido testigos de Jesús en el colegio de una forma conmovedora, y como suelen hacerlo de una forma muy sencilla, auténtica, saliéndoles del corazón, el efecto es enorme. Efecto evangelizador. Además, hay muchos niños en Madrid que no han nacido en contextos de familias europeas, cristianas, o que han vivido en sus familias un olvido de lo religioso, de una actitud en contra de la fe en Jesucristo, en Dios, a veces con no a la Iglesia… Ahí, los niños tienen que ser misioneros de los demás niños. Niños, adolescentes y jóvenes hasta los 18 años, porque el pasado viernes había miles de chicos entre 15 y 18 años. Creo que vivimos una mañana esplendorosa, una celebración eucarística muy cuidada, piadosa y muy sentidamente expresada, testimoniada y cantada”.