La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Administradores fieles y prudentes

El Papa Francisco ha creado una Secretaría de Economía para la Santa Sede, que estará dirigida por el cardenal australiano George Pell, como Prefecto del nuevo dicasterio. La nueva Secretaría estará ayudada por un Consejo para la Economía formado por ocho cardenales y obispos, y siete laicos expertos de varias nacionalidades con competencia financiera y profesionalidad reconocidas. La novedad sin duda llama la atención, pero no podemos quedarnos en lo más superficial y anecdótico. El organismo se crea en función de una misión específica, que no es ajena en absoluto a la misión de la Iglesia, y en línea con la voluntad de transparencia que la propia Iglesia viene demostrando.

Tal como ha señalado el Papa en una Carta Apostólica, con forma Motu Proprio, la Iglesia ha de ser consciente de la responsabilidad de proteger y gestionar con atención sus bienes, a la luz de su misión evangelizadora y con una atención especial a los más necesitados. Por eso la gestión de la economía en la Santa Sede está estrechamente ligada a su misión específica, no sólo por el ministerio universal del Santo Padre, sino también en relación con el bien común, en la perspectiva del desarrollo integral de la persona humana. Se trata, en definitiva, de ser como en el parábola del Evangelio, administradores fieles y prudentes que tienen la delicada tarea de cuidar atentamente aquello que les ha sido confiado.