La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Francisco señala que debemos tener “un encuentro con el Señor todos los días, con nuestras victorias y nuestras debilidades”

papa-francisco-cardenal-mejia--644x362A Jesús se le conoce siguiéndole antes que estudiándole. Así lo recordó el papa Francisco ayer en la homilía de la misa celebrada en la Casa Santa Marta. El Santo Padre explicó que cada día Cristo nos pregunta “quién” es Él para nosotros, pero la respuesta es posible darla viviendo como sus discípulos.

Más que una vida de estudioso, es una vida de discípulo la que permite al cristiano conocer realmente quién es Jesús para él. Un camino sobre las huellas del Maestro, donde pueden entrelazarse testimonios claros y también traiciones, caídas y nuevos impulsos, pero no solo una actitud de tipo intelectual. Para explicarlo, el papa Francisco tomó como modelo a Pedro, que el Evangelio del día retrata contemporáneamente en la forma de testigo “valiente” – el que a la pregunta de Jesús a los apóstoles: “¿quién decís vosotros que soy yo?”, afirmó: “Tú eres el Cristo” – e inmediatamente después considera que debe de reprochar a Jesús que acaba de anunciar que tiene que sufrir y morir, para después resucitar.

El Papa señaló que muchas veces “Jesús se dirige a nosotros y nos pregunta: ‘Pero para ti ¿quién soy yo?'” obteniendo “la misma respuesta de Pedro, la que hemos aprendido en el catecismo”. Pero  no es suficiente. Francisco ha indicado que “parece que para responder a esa pregunta que todos nosotros sentimos en el corazón.

El Papa insistió que es necesario “un encuentro cotidiano con el Señor, todos los días, con nuestras victorias y nuestras debilidades.