La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Cardenal invita a pedir “por el fruto de la Misión en los colegios, durante todo el año”

En su intervención en el informativo diocesano de la Cadena COPE, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, habló ayer domingo de la Semana de la Misión Madrid en los colegios que comenzó el lunes y que se desarrollará hasta el próximo viernes, 21 de febrero.
“El curso entero, dijo, ha sido programado y llevado a cabo, sobre todo en los colegios de titularidad católica, en clave misionera, de forma que la preparación –oración, catequesis, inspirar toda la vida del colegio, incluyendo la acción educativa- ya incluía elementos de la misión. Esto se va a desplegar durante esta semana en muchos colegios de Madrid a través de un programa en el que todas las mañanas –de lunes a jueves- los alumnos van a vivir un anuncio del kerigma, de la palabra de Dios, de forma catequética; van a desarrollar actividades que, de algún modo, el oído las haga vivas o portadoras de vida, y también de oración. Los temas tienen un sentido profundamente evangélico, relativos a la sustancia en el sentido de la fe”.   Cardenal Antonio Mª Rouco Varela
Así, explicó que “el primer día es el anuncio de que el reino de Dios ha llegado: hay que convertirse; el segundo día es la llamada del Señor a seguirle; el tercero, la experiencia, el anuncio de que esa llamada del Señor y de ese seguimiento se convierte en Iglesia, en comunidad de los creyentes, y, finalmente en un acoger el envío para ser testigos de la fe, que se alimenta y se vive en la Iglesia en todo el mundo –para empezar, en la escuela, que es la comunidad educativa, y en el entorno de la misma-. Y el viernes tendremos, en la explanada de la Almudena, el final de esta Semana de gran Misión en todos los colegios de Madrid, con una parte previa de testimonios, de fiesta cristiana, y a las 12:00 la Eucaristía. Va a ser un encuentro muy eucarístico, pero va a tener mucho que ver con la persona del Señor, la cercanía de Él a los niños, a los profesores, a las familias, y la invitación a no olvidarle nunca; no sólo desde el punto de vista psicológico, sino en la vida y en la celebración de los misterios de la fe. Por cierto, no olvidarle nunca participando fielmente todos los domingos en la Misa, en la celebración de la Eucaristía, en la parroquia o en el lugar de comunidad cristiana donde se vive”.Reconoció que “el número de alumnos que ya no son católicos ni siquiera cristianos” en los colegios católicos de la diócesis “tiene su relevancia… Hay niños que vienen de China, de países de Asia, de África, que no son cristianos. Desde ese punto de vista, los colegios de titularidad católica y en otros que impartan clase de religión tienen una oportunidad, un reclamo misionero que no se puede eludir. Pero también en los colegios, respeto a los niños españoles, se ven déficits y carencias. Hay bastantes niños que no conocen a Jesús porque sus familias no se han preocupado en darles esa educación primera en la fe que conocimos los que somos un poco mayores: al faltar ese primer anuncio, hay déficit”. Por eso, “la Misión tiene para ellos un primer objetivo: despertarles el ansia de la fe, la curiosidad de quién es Cristo. Y va a ser una acción muy misionera para ellos. Y también para los demás, para que sean fieles a lo que han recibido y conozcan más a Jesús, el Evangelio, que sepan que son miembros de la Iglesia y que tienen la obligación de ser testigos de la fe, aunque sean niños, porque los niños lo hacen muy bien”.

Para el Cardenal, “la Misión conduce al encuentro con Cristo, es su anuncio para que el encuentro se produzca y luego se traduzca en realidad, entrañada en la propia existencia. Es una conversión que lleva a los sacramentos, sobre todo al de la Eucaristía, y a vivir cristianamente en casa, en el colegio, en la calle, en todos los ámbitos donde se desarrolla la vida de las personas, de los niños”.

Concluyó invitando a “pedir por el fruto de la Misión, durante todo el año, y especialmente durante esta Semana. Y a encomendar a la Virgen, Reina de las Misiones y Madre de la Iglesia, recordándola bajo la advocación de Santa María de la Almudena, que ampare a los misioneros. Porque habrá testimonios de chicos mayores. Habrá misioneros, compañeros, amigos, miembros de grupos apostólicos. La misión tendrá misioneros. Y pedimos por ellos, para que la respuesta encuentre en el corazón de los niños y los jóvenes el Sí a Cristo”.