La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La familia, prioridad para la Iglesia

 

En vísperas del consistorio del próximo fin de semana, el Papa ha convocado a los cardenales a un encuentro para reflexionar sobre el Sínodo de octubre dedicado a la familia. Ésa es una de las mayores prioridades hoy para la Iglesia. Cuando Francisco pide a los católicos salir hacia fuera, está indicando que la Iglesia existe para ser luz del mundo, no para mirarse al ombligo. Se trata de adaptar las realidades temporales al Evangelio, desde una respetuosa vocación de servicio y desde la convicción de que así es como se contribuye al bien de las personas. Un caso paradigmático es la familia. La moral sexual y la doctrina católica sobre el matrimonio son muy cuestionadas, pero no puede decirse que la epidemia de rupturas y abortos de las últimas décadas haya hecho al hombre más feliz, sino más bien al contrario.

Conviene aclarar que no estamos ya en 1980. En el Sínodo de aquel año se abordó ampliamente la situación de los divorciados, mientras que ahora la gran preocupación para la Iglesia es el rechazo de las parejas a casarse. El viernes, al celebrar san Valentín con 20 mil parejas de novios, el Papa insistió en que es posible comprometerse para siempre y pidió combatir la cultura de lo provisional. El camino que propone la Iglesia es exigente pero no utópico. La experiencia muestra que el corazón humano no se conforma con menos.