La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Santo Padre recuerda la identidad del cristiano y el ir hacia adelante para predicar el Evangelio

papa santa martaEl cristiano nunca se detiene, camina siempre más allá de las dificultades. Lo recordó ayer el papa Francisco en la misa cotidiana que celebra en la residencia de Santa Marta, en la fiesta de los santos patronos de Europa, Cirilo y Metodio.

El Evangelio, indicó, se anuncia con alegría, y quien se lamenta no ayuda al Señor. Y puso en guardia delante de la tentación de volverse lobos entre los lobos.

¿Cómo tiene que ser un discípulo de Jesús? El papa Francisco tomó como referencia las figuras de Cirilo y Metodio, para detenerse a analizar la identidad del cristiano. Y comentando la primera lectura tomada de los Actos de los Apóstoles recordó que el cristiano es un enviado. El Señor envía a sus discípulos, y les pide de ir adelante. “Y esto -observó- significa que el cristiano es un discípulo del Señor que camina, que siempre va hacia adelante”.

“No es posible pensar a un cristiano estático: un cristiano que se queda quieto está enfermo en su identidad cristiana, tiene alguna enfermedad en aquella identidad. El cristiano es discípulo para caminar, para avanzar. Pero el Señor -lo hemos escuchado en el Salmo, en la despedida del Señor- dice también esto: ‘Vayan a todo el mundo y proclamen el Evangelio”. Vayan. Caminen. Aquí hay una primera actitud de la identidad cristiana que es caminar, y caminar mismo si hay dificultades, para ir más allá de las dificultades”.

Y sabemos que esto es lo que sucedió con Pablo en Antioquía de Pisidia, donde existía dificultad con la comunidad judía y entonces los paganos ganaron espacios. Jesús, comentó el Papa, “exhorta a ir a los cruces de caminos” para invitar “a todos, buenos y malos”. Así lo dice el Evangelio, o sea “también a los malos”.

Por lo tanto el Evangelio va más allá, para anunciar el Reino de Dios que está cerca.

Un segundo aspecto de la identidad del cristiano es que “tiene que ser siempre como el cordero” y “conservar esta identidad”.

El Evangelio entonces, recordó, “debe ir hacia adelante llevado por estos corderos enviados por el Señor que camina, con alegría”, concluyó.