La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Las pasiones y vanidades conducen a la corrupción y a la pérdida de la fe, advierte el Papa

1_0_687390 papaUn creyente puede perder la fe por sus pasiones y vanidad, mientras que un pagano puede convertirse en creyente a través de su humildad. Esta fue la idea que desarrolló el papa Francisco ayer en la homilía de la misa de Santa Marta.

Las lecturas del día invitan a reflexionar sobre un doble camino: “de la idolatría al Dios viviente” y, al contratio, “del Dios viviente hacia la idolatría”.

La meditación del Santo Padre surgió del Evangelio, que narra la historia de una mujer valiente, la cananea, pagana, que pide a Jesús que libre a su hija del demonio. Francisco señaló que es una madre “desesperada”, y una madre “frente a la salud de su hijo, hace de todo”.

Así, el Papa indicó que “Jesús le explica que ha venido primero para las ovejas de la casa de Israel, pero se lo explica con un lenguaje duro: ‘Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros’. Esta mujer, que ciertamente no había ido a la universidad, sabía cómo responder”.

Esta mujer – indicóFrancisco – “no tuvo vergüenza” y por su fe, Jesús, “le hizo el milagro”. Y añadió: “se había expuesto al riesgo de hacer el ridículo, pero insistió, y del paganismo y de la idolatría ha encontrado la salud para su hija y para ella ha encontrado al Dios viviente. Este es el camino de una persona de buena voluntad, que busca a Dios y lo encuentra. El Señor la bendice. ¡Cuánta gente hace este camino y el Señor la espera! Pero es el mismo Espíritu Santo que le lleva adelante para hacer este camino. Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que hacen este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor, porque se dejan llevar adelante por el Espíritu Santo”.

Pero – advirtió el Pontífice – también existe el camino contrario, el de Salomón en la Primera Lectura. Como recordó el Papa, Salomón era el hombre más sabio de la tierra, había recibido de Dios grandes bendiciones, tenía una fama universal, todo poder, era un creyente en Dios, pero “¿qué ha sucedido?”. “Le gustaban las mujeres y tenía muchas concubinas paganas que le han hecho “desviar el corazón para seguir a otros dioses” y así introdujo los ídolos en Israel. Y estas mujeres – ha proseguido – han debilitado el corazón de Salomón lentamente, lentamente. Su corazón no permaneció íntegro con el Señor, como el corazón de David, su padre. Francisco lo explicó del siguiente modo: “Su corazón se debilitó, se debilitó así y ha perdido la fe. Ha perdido la fe. El hombre más sabio del mundo se ha dejado llevar por un amor indiscreto, sin discreción; se ha dejado llevar por sus pasiones. ‘Pero padre, ¡Salomón no ha perdido la fe, él creía en Dios y era capaz de recitar la Biblia!’ Sí, es verdad, pero tener fe no significa ser capaces de recitar el Credo. Pero tú puedes recitar el Credo y haber perdido la fe”.

Para concluir, Francisco afirmó que “la semilla maligna de las pasiones ha crecido en el corazón de Salomón y le ha llevado a la idolatría. Y hemos escuchado, después de la Primera Lectura, en el Aleluya, este buen consejo: ‘Acoged con docilidad la Palabra’ – con docilidad – ‘la Palabra que ha sido plantada en vosotros puede llevaros a la salvación’. Hagamos el camino de esa mujer cananea, de esa mujer pagana, acogiendo la Palabra de Dios, que ha sido plantada en nosotros y que nos llevará a la salvación. Que la Palabra de Dios, poderoso, nos mantenga en este camino y no permita que acabemos en la corrupción y ésta nos lleve a la idolatría”.