La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Decisiones judiciales que aumentan la desconfianza

En España hay ocasiones en las que las decisiones de determinados jueces producen algo más que sorpresa. Así ha ocurrido con el caso del acoso a Soraya Sáenz de Santamaría del pasado cinco de abril en la puerta de su casa, y la decisión de la Audiencia de Madrid de no aceptar el recurso de la fiscalía contra el juez que determinó no tener en cuenta la denuncia de los familiares de la Vicepresidenta del Gobierno. Más sorpresa, si cabe, genera el hecho de que una de las magistradas protagonistas de este fallo, Isabel Valldecabres, en su día denunció supuestas acciones de acoso verbal y hostigamiento contra la entonces ministra Bibiana Aído, de la que era asesora.Esta decisión judicial pone en evidencia la necesidad de acelarar la reforma del Código Penal sobre estas materias.

Pero si grave es una decisión que atenta contra el sentido común más elemental, más graves son los motivos por los que no se ha tenido en cuenta la denucia de los familiares de la Vicepresidenta, sin olvidar las consecuencias que puede tener a partir de ahora. Definir los llamados “escraches” como “mecanismos democráticos” es un sarcasmo. El acoso y la violencia verbal contra personalidades públicas, o contra sus familiares, está muy lejos de cualquier sano ejercio de la libertad de expresión y de la discrepancia. La confusión que generan algunas decisones judiciales no contribuye a la paz social y a la sana crítica democrática sino que genera más desconfianza y da alas a quienes pretenden tomar la calle.