La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Ataques contra la Iglesia

 

La Iglesia lleva tiempo siendo víctima de campañas de difamación alentadas por determinados medios de comunicación, que a veces terminan en actos de acoso y violencia contra los católicos. Se transmiten falsedades como que la Iglesia vive de los Presupuestos Generales del Estado o que tiene determinados privilegios, para a la postre, estigmatizarla y negarle carta de ciudadanía en el espacio público. El vergonzoso suceso de la noche del domingo, en el que un reducidísimo y grotesco grupo de mujeres pro abortistas abordó violentamente al Cardenal Rouco Varela, es un episodio más de este mar de fondo tan preocupante. Lo sucedido hiere los sentimientos de todos los católicos y de todas las personas de buena voluntad. Asimismo, contribuye a deteriorar la convivencia social. Por minoritario y marginal que sea lo ocurrido, es necesario recordar que en democracia las legítimas discrepancias han de resolverse mediante la razón y la palabra, y en ningún caso mediante el uso de la violencia.

No podemos ser ingenuos. Las activistas ya se han hecho notar en otros lugares de Europa y quieren sobre todo notoriedad, cinco minutos de fama en las televisiones. Pero los ataques a la Iglesia no son nuevos ni coyunturales. Son, por desgracia, de más largo alcance. Y ahí tienen buena parte de responsabilidad quienes desde los medios utilizan potentes altavoces para la difamación y los ponen al servicio de quienes promueven la algarada e incluso, en ocasiones, el delito.