La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Que hable Rubalcaba, que hable…

Manuel Cruz

–          Vaya, vaya, esto se pone interesante ¿no le parece a usted, amigo?

–          ¿Lo dice por la “conversación” que han mantenido este domingo por las ondas el presidente Rajoy y el secretario general socialista, Pérez Rubalcaba?

–          Si, claro. Y si digo que la cosa se pone interesante es porque, al fin, empezamos a saber qué piensa de verdad cada cual del contrario, más allá de las cortesías parlamentarias, y qué programa van a llevar sus respectivos partidos en las elecciones europeas.

–          Bueno, yo no hablaría con seriedad de programas, que no valen para nada; más bien diría “intenciones”, lo cual es suficiente…

–          Como usted prefiera. En todo caso sabemos que Rubalcaba no se va a esforzar mucho para hacer su campaña: se lo ha dado en bandeja el propio Rajoy. A su vez, Rajoy tampoco tiene que estrujarse el magín para dirigirse a su electorado: le basta con decirle lo que Rubalcaba ya ha anunciado que hará…

–          A ver, a ver, explíquese un poco porque hoy no ando muy bien de entendederas.

–          Muy simple: Rubalcaba ha dicho que hará justo lo contrario de lo que ha hecho Rajoy y que su intención es echar abajo todas las reformas de los dos últimos años. A su vez, Rajoy no tiene más que propagar a los cuatro vientos lo que Rubalcaba piensa hacer.

–          O sea que es un contrasentido que Rajoy haya mandado a callar a Rubalcaba; más bien lo debería animar a que siga hablando, aunque ya se encargan de ello sus asesores.

–          Si, si. Ya he leído lo último que se le ha ocurrido a ese “candidato” que se hace llamar “Patxi” López y que fue lendakari del País Vasco. Es asombroso: ha acusado al PP de desmontar lo que tanto le costó “construir” a Zapatero… Supongo que considera las ruinas que dejó el socialismo como una obra de arte…

–          Estamos en pleno esperpento, si señor. Yo me he hartado de reír cuando afirmaba que el PP intenta imponer sus dogmas de fe ideológicas con medidas como la reforma de la Ley del Aborto. Pero ¿no fue Zapatero el que impuso las suyas con el aplauso de toda la izquierda, no solo con el aborto libre sino con la “educación para la ciudadanía”, la “reconstrucción de la familia”, el “matrimonio” homosexual, la reforma del Código Civil para que no existieran los conceptos de “padre” y “madre”, el divorcio-express, etc.?

–          En efecto, así es. Y precisamente una de las cosas que le reprocho a Rajoy es que no haya desmontado toda esa basura, fruto de la ingeniería social que nos ha traído la ideología de género. Y espero que no se arrepienta de haber pedido a Gallardón que reforme la ley del aborto.

–          No creo que lo haga. En definitiva, es lo único que, hasta ahora, parece decidido a rescatar de su programa electoral que tuvo que fulminar ante el panorama desolador que se encontró al llegar a La Moncloa, aunque ha vuelto a hablar de bajar impuestos a partir del año que viene.

–          Es decir, cuando entramos en el año electoral. Por cierto ¿usted cree que el PP tendrá alguna oportunidad de volver a ganar las elecciones?

–          Me pone en un aprieto, pero todo va a depender de la habilidad con que sortee la primera gran prueba política que tenemos por delante: el desafió soberanista de la Generalitat que, muy probablemente, esté encadenado a la reforma fiscal y la forma con que Montoro aborde el reparto solidario de los fondos del Estado. En realidad, lo que quiere la Generalitat es más dinero…

–          Ojalá fuera eso tan solo. Artur Mas se ha metido en la boca del lobo con su órdago a la Constitución y no tendrá más remedio que huir hacia delante o tirar la toalla. No se puede defender la democracia infringiendo las leyes que ha jurado cumplir y hacer cumplir. Eso lo saben muy bien en Europa. Pero como ha engañado al pueblo catalán, se verá obligado a convocar elecciones anticipadas a modo de plebiscito… y las perderá, claro.

–          Lo cual quiere decir que las ganará ERC… que ya empieza a echar las redes en el País Valenciano y las Baleares para construir la “Gran Cataluña”.

–          No adelantemos acontecimientos, como diría Rajoy. Cada día tiene su afán. Lo que está claro es que las instituciones europeas no van a consentir una vuelta del nacionalismo que nos llevó a las dos grandes guerras del pasado siglo. Por cierto, que lo de Ucrania se está poniendo al rojo vivo y tenemos encima una amenaza de vuelta a la “guerra fría” con sus consecuencias en los suministros de gas y petróleo y, por ende, en la propia crisis económica. Eso debería preocupar también a los partidos políticos españoles que pasan de todo lo que ocurre fuera de nuestras fronteras.

–          Lo cual me lleva al tema inicial. Si Rubalcaba, mientras sea quien es, piensa desmontar todas las reformas que ha hecho el PP, es que pretende volver a la era de Zapatero, es decir, a lo que se conoce al dedillo.

–          Eso es lo que le decía yo. Hay que dejar a Rubalcaba que hable, aunque sea de Bárcenas, del Gurtel y de toda esa basura de corrupción que ha desacreditado a los partidos, empezando claro está, por el PSOE, nada ajeno a los manejos de UGT y la Junta de Andalucía.

–          Esa es otra. Pero yo le preguntaría a los andaluces cómo es que no se han rebelado contra sus dirigentes políticos.

–          Mire, en realidad ya se rebelaron un poquito al darle la victoria al PP en las pasadas elecciones, pero no fue suficiente porque al PSOE siempre le queda el recurso de envolverse en la misma bandera republicana con que se abriga la izquierda radical, el comunismo, vamos. Por cierto, ¿ha leído usted esos documentos descubiertos por ABC sobre lo que pensaba el general Rojo de la bandera tricolor como símbolo del sectarismo cainita de la izquierda?

–          Ya lo creo. Por eso le vuelvo a decir: dejemos a Rubalcaba que hable, cuanto más mejor, a ver si nos explica algún día que significa el Estado federal que pretende con la reforma de la Constitución y qué papel reservaría a Cataluña para que Mas y Jonqueras abandonen el separatismo. Si, si, que hable Rubalcaba, que hable.

–          Estoy de acuerdo, que hable…