La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

“Sean mensajeros del Evangelio en la comunión eclesial y en las periferias existenciales”, alienta el Papa a neocatecumenales

pope-kikos--644x362En un clima intenso, alegre y pleno de fervor, el Papa Francisco recibió en el Aula Pablo VI a cerca de diez mil miembros del Camino Neucatecumenal. Al concluir la audiencia, han sido enviadas unas 414 familias a misiones en China, India y Vietnam, con una breve  ceremonia en la que se les entregó una cruz. A los dirigentes, sacerdotes, catequistas y familias que integraban la multitud de asistentes al acto, el Papa les recomendó que tuvieran el máximo cuidado en construir y conservar la comunión dentro de las Iglesias particulares. Ya el pasado 9 de septiembre, el papa Francisco recibió en audiencia privada en el Palacio Apostólico a los iniciadores y responsables del Camino, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi que también han estado presentes en la audiencia.

«¡La Iglesia les está agradecida por su generosidad! Gracias por todo lo que hacen en la Iglesia y en el mundo. Y precisamente en nombre de la Iglesia, nuestra Madre, la Santa Madre Iglesia jerárquica, como le gustaba decir a San Ignacio, me gustaría ofrecerles algunas recomendaciones sencillas. La primera es la de tener el máximo cuidado para construir y conservar la comunión dentro de las Iglesias particulares en las que irán a obrar. El Camino tiene su propio carisma, su propia dinámica, un don, que como todos los dones del Espíritu tiene una profunda dimensión eclesial. Ello significa ponerse a la escucha de la vida de las Iglesias, a las que sus responsables los envían, valorizando sus riquezas, sufriendo por sus debilidades si fuera necesario y caminando juntos, como un único rebaño bajo la guía de los Pastores de las iglesias locales».

En su segunda recomendación, el Papa reiteró que donde quiera que vayan les hará bien recordar que el Espíritu de Dios siempre llega antes que nosotros: «¡El Señor siempre nos precede! ¡El Espíritu siempre nos precede! ¡ Dios siempre llega antes que nosotros! Incluso en los lugares más remotos, incluso en las culturas más distintas, Dios esparce por doquier la semilla de su Palabra. De ahí brota la necesidad de prestar especial atención al contexto cultural en el que ustedes como familias van a obrar: se trata de un ambiente que es a menudo muy diferente del que provienen». 

La tercera exhortación del Obispo de Roma fue la de cuidar los unos a los otros con amor, especialmente a los más débiles, ante las dificultades que pueda encontrar un hermano o una hermana en su itinerario: «En estos casos, el ejercicio de la paciencia y de misericordia por parte de la comunidad es un signo de madurez en la fe. La libertad de cada individuo no debe ser forzada, se debe respetar también la eventual opción de los que deciden buscar, fuera del Camino, otras formas de vida cristiana que los ayuden a crecer en su respuesta a la llamada del Señor».

En la escuela de la Virgen María, evangelicen con amor, sean mensajeros y den testimonio de la misericordia de Dios, fue la exhortación final del Santo Padre, invitando a proclamar el Evangelio de Jesucristo en los lugares más alejados: «Queridas familias, queridos hermanos y hermanas, los aliento a llevar por doquier, incluso en los ambientes más descristianizados, en especial a las periferias existenciales, el Evangelio de Jesucristo. Evangelicen con amor, lleven a todos el amor de Dios. Digan a los que encuentren por los caminos de su misión que Dios ama al hombre tal como es, aun con sus limitaciones, con sus errores, con sus pecados. Y por eso ha enviado a su Hijo para que Él tomara nuestros pecados sobre sí. Sean mensajeros y testimonios de la infinita bondad del Padre y de su misericordia inagotable. Los encomiendo a nuestra Madre María, para que inspire y sostenga siempre su apostolado. A la escuela de esta tierna Madre, sean misioneros celosos y alegres. ¡No pierdan la alegría! ¡Adelante!»

 Una y otra vez, Kiko Argüello que actuó en el acto como maestro de ceremonias se refirió al Papa sencillamente como «Padre», a medida que le iba presentando los 1.880 sacerdotes del Camino, y los 2.300 seminaristas en cien seminarios repartidos por todo el mundo. Durante el curso del acto, el Papa no dejó de moestrar su satisfacción por la presencia de tanta gente sencilla, llena de deseos de evangelizar, y con el espectáculo de casi un millar de niños pequeños en el Aula de las Audiencias. Francisco miraba asombrado a Argüello durante su espontánea presentación, colorista y sin papeles, sobre el modo de evangelizar en sociedades que se han vuelto ateas de hecho. Ha sido, claramente, una fiesta de familia que terminó con la bendición de las cruces que llevara cada equipo, la bendición de las familias misioneras y la de los miembros del Camino repartidos por todo el mundo.

Las missio ad gentes

La missio ad gentes o «misión a los gentiles» hace referencia a la evangelización en lugares donde no está presente el Evangelio y en donde es preciso realizar la «primera evangelización». La mayoría de las familias que serán enviadas por el Papa Francisco son de Europa —sobre todo de España e Italia—. Cada una de estas missio está compuesta por cuatro familias, un sacerdote y un «socio» que le acompaña (puede ser un laico o un seminarista); una hermana mayor que les ayuda, y tres hermanas jóvenes que, sin hacer votos, colaboran con la misión.

Las missio ad gentes, a imitación del modelo apostólico de la Iglesia primitiva, se desarrollan en las casas, en medio de los no bautizados. Juntos hacen presente una comunidad cristiana que muestran en medio de los paganos los signos que llevan a la fe: el amor («Como yo os he amado») y la perfecta unidad («Padre, yo en ellos y tú en mi para que sean perfectamente uno y el mundo crea que tú me has enviado»).

El Camino, que fue aprobado de manera definitiva en 2008 con la firma de sus estatutos finales, está presente en 124 naciones de los cinco continentes, en 1.479 diócesis con 20.432 comunidades presentes en 6.272 parroquias.