La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La oportunidad del PP

El Partido Popular tiene una oportunidad de lujo, en su Convención Nacional de Valladolid, para explicar a la sociedad que su proyecto político no está agotado y que los resultados de una acertada política económica son razón necesaria pero no suficiente, para que el futuro de España se construya sobre bases sólidas y duraderas. La situación del PP es delicada. Cuando ha pasado el ecuador de la legislatura y ha tenido que tomar decisiones nada fáciles para la sociedad, se le han abierto demasiados frentes de conflicto interno y externo, con la aparición de nuevas formaciones políticas y el paso atrás de destacados líderes históricos, amén de acusaciones que ligan la imagen del partido con prácticas nada ejemplares.

Este escenario debería ser un acicate para que Rajoy marque un cambio de tendencia y ofrezca razones que contribuyan a motivar a sus bases y a fidelizar a su electorado. Los líderes del PP no deben permitir que el primer partido político de España caiga en la trampa del ensimismamiento.  Lo que no se puede negar es que el PP, como todo organismo social, está viviendo un cambio que también es generacional. Pero ese cambio no debe significar el abandono de los principios básicos sobre los que sustenta su identidad. Uno de ellos, no menor, es el humanismo cristiano en diálogo con la mejor tradición liberal y conservadora. Esa cultura política de fondo debería ser mucho más que un adorno de legitimidad histórica. Así se haría más rica y esperanzadora la forma de hacer política del partido que gobierna en un momento tan difícil de la historia de España.