La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El presidente de CONFER invita a «reconocer, alimentar, agradecer y comunicar la fuente auténtica de nuestra alegría»

El Presidente de CONFER, Luis Ángel de las Heras y la Vicepresidenta, María Rosario Ríos, han hecho público un mensaje con motivo de la Jornada de la Vida Consagrada que se celebra el próximo domingo, día 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor.  langelheras

En su carta, explican que el lema de esta jornada en España es «La alegría del Evangelio en la vida consagrada», un tema que «nos remite a la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual». «En el origen y en el hoy de cada uno de nuestros Institutos descubrimos la vocación recibida a anunciar el evangelio con toda la existencia y a mediar este anuncio a través de la diversidad de la acción apostólica al servicio de nuestro mundo. Una vocación que está enraizada en la experiencia de Dios, el reconocimiento de su presencia y de su llamada en medio de la historia y a través de los hermanos, en las situaciones más necesitadas de salvación».

A su juicio, «sólo es posible acoger y caminar en esta vocación, que totaliza la existencia, cuando experimentamos la alegría y el agradecimiento producidos por el encuentro con Jesús y su invitación a recorrer con y como Él el camino de la vida».

También, añaden que «es esta experiencia la que nos posibilita una mirada honda y limpia: la mirada que nos lleva a reconocer la presencia de Dios que alienta y acompaña en lo menudo de la vida cotidiana, en medio de las gentes con las que compartimos la existencia, en las realidades sufrientes de nuestro mundo, en el trabajo compartido con tantos, en la vida comunitaria, en los esfuerzos para hacer de éste un mundo más de todos…». Y es que «es la experiencia de encuentro con Jesús y su evangelio, que ha marcado nuestra vida personal, comunitaria, congregacional… la que nos capacita para cuidar cada día la relación con el Señor, alimentar la hondura de la vida, crecer en una mirada compasiva y comprometida con la realidad».

«La alegría del evangelio, que late en el fondo de la Vida Religiosa, nos urge a comunicar y compartir con nuestros hermanos la Buena Noticia del Reino ofrecida a cada situación, realidad, pueblo… Y nos urge con el corazón y las manos alegres, como reflejo del encuentro con el Señor y de la consiguiente ‘dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas'».

Concluyen pidiendo que «la celebración de esta Jornada sea para todos una invitación a reconocer, alimentar, agradecer y comunicar la fuente auténtica de nuestra alegría: Jesús y su Evangelio como Buena Noticia para todas las gentes».