La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa anima a cantar alabanzas al Señor

papa-francisco-cardenal-mejia--644x362El Santo Padre invita a romper con los formalismos y dejar que surja la oración de alabanza que nos hace fecundos.

El Santo Padre en la misa de Santa Marta de ayer martes habló sobre la fecundidad de la oración de alabanza. Al comentar la danza alegre de David al Señor de la que habla la primera lectura, ha subrayado que si nos cerramos en la formalidad, nuestra oración se convierte en fría y estéril.

El papa Francisco habló en su homilía sobre David que «danzaba con todas las fuerzas delante del Señor» y sobre esta imagen alegre de la que se habla en el Segundo Libro de Samuel. Todo el Pueblo de Dios estaba en fiesta porque el Arca de la Alianza volvía a casa. La oración de alabanza de David, explicó, «le llevó a salir de cualquier compostura y a bailar delante del Señor» con «todas las fuerzas». ¡Esto era precisamente la oración de alabanza! – ha exclamado el Papa. Además, ha indicado que leyendo este pasaje, «he pensado enseguida» en Sara, después de haber dado a luz a Isaac. «¡El Señor me ha hecho bailar de alegría!», dijo la anciana. Por esto, Francisco señaló que «para nosotros es fácil de entender la oración para pedir algo al Señor, también para dar gracias al Señor» o  la «oración de adoración». Pero la oración de alabanza «la dejamos de lado, no nos viene espontánea», precisó.

«La alegría de la alabanza -explicó- nos lleva a la alegría de la fiesta. La fiesta de la familia». De este modo el Papa recordó que cuando David entra en el palacio, la hija del rey Saúl, Mikal, le reprende y le pregunta si no le da vergüenza haber bailado de esa forma delante de todos, él que es el rey. Mikal, «despreció a David».

El Pontífice, para finalizar, advirtió que «aquellos que se cierran en la formalidad de una oración fría, medida, quizá terminan como Mikal: en la esterilidad de su formalidad». Por ello, el Papa ha invitado a imaginar a David que danza «con todas las fuerzas delante del Señor y pensemos que bello es hacer la oración de alabanza».

Además, afirmó que nos hará bien repetir las palabras del Salmo 23 que hemos rezado hoy: «Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!  ¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates!”