La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

«Predicamos con el ejemplo»

Luis Ignacio Martínez Franco. Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas.- Las próximas elecciones (europeas, municipales y autonómicas, legislativas) se vislumbran ya en el horizonte político. Los comités ejecutivos de los partidos políticos han comenzado a calentar motores con sus primeras reuniones para definir programas, seleccionar candidatos y diseñar estrategias electorales.  LuisIMartinez

 

Como vivimos en una sociedad mediática, es importante la elección de un buen lema de campaña. Éste ha de ser conciso y atrayente para el electorado. En una sola frase, de tres o cuatro palabras como máximo, ha de transmitir lo que el partido político pretende hacer y, sobre todo, cómo, de qué manera, con qué actitud lo hará.

 

Al respecto me tomo la libertad de sugerirles un lema: «Predicamos con el ejemplo». La idea la he tomado de la lectura del ensayo de Javier Gomá sobre la Ejemplaridad pública. Dice el autor de este interesantísimo libro: «El político se esforzará por crearse una imagen atractiva, pero a la postre lo que cuenta en él es que ‘predique con el ejemplo’, puesto que en el ámbito moral, sólo el ejemplo ‘predica’ de modo convincente, no las promesas ni los discursos, los cuales, sin el ejemplo, carecen de convicción y aun de un mínimo de verdad». Más claro, agua. ¡Totalmente de acuerdo!

 

En unos tiempos donde la «ejemplaridad», pública o privada, brilla por su ausencia, se trata de revalorizar esta virtud cívica, tan necesaria y, sin embargo, tan depreciada. Y no se me ocurre mejor medio para ello que los titulares de la soberanía, es decir, el pueblo soberano, los ciudadanos, nosotros, seamos exigentes con los políticos, pidiéndoles cuentas de todo lo que hacen o dejan de hacer.

 

Estamos insertos en espacios políticos y económicos de gran amplitud que dejan muy estrecho margen de maniobra para la diversidad en la gestión de los asuntos públicos. Pero sí puede haber grandes diferencias, en cambio, en lo que se refiere a los modos, a la honradez con que tales asuntos se ejecutan. De ahí que nos deba interesar no solo el «qué» (el contenido de las políticas públicas) sino también el «cómo» (la eticidad con que se gestionan).

 

La democracia es un régimen político basado en la confianza. Confianza entre el ciudadano que, formando parte de la polis, detenta la soberanía, y el gobernante o mandatario temporal del poder soberano del pueblo. Sin ejemplaridad no hay confianza, y sin confianza el contrato de gobierno se convierte en papel mojado. De ahí que sea fundamental que los ciudadanos seamos ejemplares y exijamos ejemplaridad tanto a los partidos políticos como a sus líderes.