La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El artículo 27.3 de la Constitución

 

Mejorar la situación legislativa de la asignatura de religión católica en la escuela no es muy difícil. La LOE contemplaba que fuera de oferta obligatoria para los centros y de libre elección para los alumnos, tal como se recoge en los Acuerdos Iglesia-Estado. Pero los Acuerdos estipulan también que sea una enseñanza equiparable a una asignatura fundamental, y en este aspecto, la religión en la escuela ha sido discriminada durante muchos años, colocándose fuera del horario escolar y como asignatura no evaluable.

Ahora, cuando la LOMCE está en el final de sus trámites parlamentarios, empiezan a sonar algunas voces ideologizadas denunciando que el Gobierno se rinde ante los obispos para cambiar la Ley. Si  la Ley, como es deseable, finalmente se mejora con algunas enmiendas en su paso por el Senado, queda equiparada a asignaturas fundamentales y se asegura que sea de oferta obligatoria y de libre elección en todas las etapas educativas, los beneficiados no serán los obispos, que no buscan ningún privilegio, sino los padres y los alumnos que año tras año, y a pesar de las dificultades, siguen eligiendo mayoritariamente la asignatura de religión. Se trata, ni más ni menos, de cumplir lo pactado en los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español, y de que se pueda ejercer real y efectivamente el derecho reconocido por la Constitución Española, que en su artículo 27.3 reconoce el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones.