La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Un lamentable espectáculo de coacción organizada

 

Como se ha podido comprobar a lo largo de todo el día de ayer, la tercera huelga contra la ley orgánica de la mejora de la calidad en la enseñanza ha acabado convirtiéndose en un lamentable espectáculo de  coacción organizada, alentada por no pocos de sus convocantes y bajo la pasiva mirada de demasiados responsables académicos. Al fracaso de participación se le ha sumado el simplismo de los mensajes y el secuestro que de la huelga han hecho los grupos más radicales. La vulneración del ejercicio del derecho al trabajo y a la normal asistencia a las clases fue la imagen que ha dominado una jornada en la que ha predominado el radicalismo ideológico. Las razones de quienes convocaron esta huelga contra la Ley del Ministro Wert han pasado a un segundo plano ante el reiterado uso de la violencia y la amenaza. En este caso la marea verde se ha teñido de negro.

Una vez más la educación es instrumentalizada por quienes lo aprovechan todo para dinamitar los derechos fundamentales y las libertades individuales y públicas. La Universidad, el lugar de la razón, del diálogo público y de la búsqueda cooperativa de la verdad, ha sido objeto de una especial inquina. La huelga en la Universidad ha estado en manos de quienes no creen en la construcción de una sociedad a partir del debate democrático. Tremendo ha sido, también, el silencio de la oposición parlamentaria.