La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Una sentencia que entusiasma a los etarras

Algo falla cuando una sentencia judicial provoca el dolor y la rabia de las víctimas del terrorismo y el entusiasmo y alborozo de los asesinos y de quienes les apoyan. Esto es exactamente lo que ha sucedido hoy, cuando la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha rechazado el recurso de España contra la condena que se le impuso por aplicar en su día la “doctrina Parot” a la etarra Inés del Río, una sanguinaria terrorista  con 24 asesinatos a sus espaldas y una pena impuesta de 3.828 años de cárcel.

La sentencia puede suponer el portazo definitivo a la llamada “doctrina Parot”, con la que ha sido posible alargar la permanencia en prisión de muchos terroristas. El Gobierno ha hecho bien en aclarar que la política antiterrorista no va a cambiar y que las posibles excarcelaciones no supondrán en ningún caso impunidad. Lo tremendo es que estas cuestiones de sentido común tengan que ser aclaradas ante las legítimas dudas que en este momento albergan los ciudadanos.Es cierto que ni nuestro Tribunal Constitucional ni el Tribunal Supremo están estrictamente sometidos a lo que Estrasburgo dictamine, pero España no puede dejar de sentirse concernida por la decisión del Tribunal Europeo. Será necesario examinar caso por caso, y transmitir con eficacia a la sociedad que la lucha contra el terrorismo no admite atajos y que es preciso que junto a la victoria policial, alcancemos también una victoria cultural, moral y política sobre el terrorismo de ETA.