La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Certeza moral y sentencia judicial

 

Las sentencias judiciales, absolutamente necesarias para el buen orden de la convivencia, no siempre coinciden con la certeza moral que alcanza la mayor parte de la sociedad sobre un determinado asunto. Esto se pone en evidencia con la sentencia de la Audiencia Nacional que condena a dos policías de dilatada experiencia en la lucha contra el terrorismo, como únicos culpables del infortunado “caso Faisán”, que truncó una operación policial destinada a detener al aparato de extorsión de ETA. Para razonar su sentencia, los jueces  afirman que estos policías actuaron por sí mismos, con el designio de no entorpecer la “situación política abierta al diálogo con ETA”, es decir, que al margen de su función policial tomaron una decisión política que no les concernía en absoluto. Si esto fuese cierto, la lógica sugiere que los dos culpables debieron ser automáticamente suspendidos por el entonces ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, por haberse tomado unas atribuciones que no les correspondían.

Lo curioso es que la propia sentencia viene a reconocer que aquel desafortunado “chivatazo” que truncó una operación policial tuvo una motivación claramente política. A pesar de ello, los jueces no han querido investigar si hubo algún político con autoridad que diese la orden oportuna. Esperemos a ver si el Tribunal Supremo, al que han recurrido los policías condenados así como las frustradas victimas del terrorismo personadas en el caso, encuentran razones suficientes para ir al fondo de la verdad.