La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EN LA SOLEMNE CEREMONIA DE BEATIFICACION DE LOS MARTIRES DEL SIGLO XX

El Papa pide que el valiente testimonio de los mártires españoles sirva para liberar al mundo de la violencia

fotonoticia_20131013133321_500Con ocasión de la solemne beatificación de 522 mártires de los años 30, celebrada en Tarragona bajo la presidencia del cardenal Angelo Amato, Su Santidad el Papa ha pedido imitar a los mártires para «abrirnos a los demás» y salir «del egoísmo», en un mensaje que ha sido clave en la solemne el acto al que han asistido más de 25.000 personas. El Papa Francisco ha pedido imitar a los mártires porque «siempre hay que morir un poco para salir de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, de nuestro bienestar, de nuestras perezas« y ha animado a ser cristianos «de obras y no de palabras» y no ser «mediocres».

En una breve alocución grabada en vídeo para la beatificación, el Pontífice ha puesto el ejemplo de estos mártires que imitaron a Jesucristo y ha insistido en la necesidad de «abrirnos a los demás, a los que más necesitan».
El papa Francisco también recordó durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro a los 522 españoles»asesinados por su fe durante la Guerra Civil española» y pidió que su «valiente testimonio» y «su intercesión» sirva para liberar al mundo de la violencia. «Alabemos al Señor para que sus valientes testimonios y su intercesión sirvan para liberar al mundo de la violenci, dijo el papa argentino.

Amato: la Iglesia es casa de perdón

El solemne acto de la beatificación ha estado presidido por el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato junto al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco, y el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol. Un total de 104 obispos (79 españoles y 25 extranjeros), ocho cardenales, 1.386 sacerdotes, 2.720 religiosos de todas las congregaciones y 3.947 familiares de los mártires, además de numerosas autoridades, también han asistido a la macroceremonia.

Los mártires pertenecían a 33 causas (procesos de beatificación) diferentes y el acto se celebró en Tarragona porque tiene la causa más numerosa, con 147 mártires, entre ellos el que fuera obispo auxiliar de Tarragona, Manuel Borrás.  También por lugar de nacimiento, la diócesis de Tarragona es la más numerosa con 75 mártires, seguida de Burgos con 68.

Del total de mártires beatificados, 515 son españoles y 7 extranjeros (3 franceses, 1 cubano, 1 colombiano, 1 filipino y 1 portugués) y, por condición eclesial, 88 eran sacerdotes diocesanos (3 obispos, 82 sacerdotes y 3 seminaristas), 15 eran Hermanos Sacerdotes Operarios Diocesanos; 412 eran religiosos consagrados de diferentes órdenes y 7 eran laicos.

El prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato,  destacó en su homilía que la Iglesia «no busca culpables» con la beatificación de 522 mártires del siglo XX que murieron en España fruto de la persecución religiosa de los años 30, defendió que la Iglesia es «casa del perdón» y que, con este gesto, ha querido glorificar a estos testigos heroicos del Evangelio.

La niebla de una diabólica ideología

«En el periodo oscuro de la hostilidad anticatólica de los años 30, vuestra noble nación fue envuelta en la niebla diabólica de una ideología» que anuló a millares de ciudadanos pacíficos, incendiando iglesias y símbolos religiosos, cerrando conventos, escuelas católicas y destruyendo parte del patrimonio, añadió. Igualmente subrayó que los mártires no fueron caídos de la Guerra Civil, sino «víctimas de una radical persecución religiosa, que se proponía el exterminio programado de la Iglesia», y estos mártires no eran provocadores sino personas pacíficas.

Para el cardenal Amato, el acto de beatificación de losmártires era una «fiesta de la celebración, del perdón dado y recibido», y destacó que esta celebración quería gritar fuertemente al mundo que la Humanidad necesita paz, y nada puede justificar la guerra, el odio fratricida y la muerte del prójimo. Seguidamente indicó que los mártires se opusieron al furor del mal, como un muro se opone a «la violencia monstruosa de un tsunami», y que la Iglesia invita también a los perseguidores a no temer la conversión, a no tener miedo del bien y a rechazar el mal.

Dijo además que «España es una tierra bendecida por la sangre de los mártires», y recordó que la Iglesia ha beatificado en 14 ceremonias a más de 1.000 católicos víctimas de la persecución religiosa de los años 30. Subrayó seguidamente que se trataba de la ceremonia de beatificación más grande que ha habido en España y que los mártires, de una media de edad de 43 años, fueron formados con una «verdadera pedagogía martirial», puesto que eran advertidos del peligro mortal en que se encontraban.