La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
MARTINEZ CAMINO A LA AGENCIA “EUROPA PRESS”

Las beatificaciones de los Mártires del Siglo XX son una invitación al perdón y una llamada a la generosidad y la reconciliación

fotonoticia_20130522113809_500El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, ha asegurado que las beatificaciones de 522 mártires del siglo XX en España que tendrán lugar este domingo en Tarragona «no van contra nadie» sino que son «una llamada a la generosidad y a la reconciliación».  En declaraciones a Europa Press, Martínez Camino ha indicado que la beatificación es «una invitación al perdón hoy» y que, al igual que «la Iglesia pide perdón por sus errores» –como hicieron Juan Pablo II y los obispos españoles con motivo del jubileo del Año 2000–, también «otorga el perdón a sus perseguidores». «El perdón hace falta siempre», afirma.

Preguntado por si ve rencor en la sociedad española procedente de aquella época, apunta que «en general, no» pues «han pasado bastantes años» y, a su juicio, «la época de la Transición fue testigo de unos niveles muy altos de reconciliación». No obstante, considera que los españoles deben «avanzar y profundizar en la comprensión entre todos los sectores sociales e ideológicos».

Además, remarca que, al recordar a los mártires y con las beatificaciones, «la Iglesia no olvida que ellos no fueron las únicas víctimas de la intolerancia y del totalitarismo» y «desea que se guarde memoria vigilante de todas las víctimas, que en el siglo XX se cuentan por decenas de millones». «Sería muy triste repetir los errores del pasado. Oramos para que no sea así», subraya.

Por otra parte, asegura que la Guerra Civil española «no fue la causa» de la muerte de 1.523 mártires españoles sino «el contexto en el que la persecución llegó a su paroxismo». En este sentido, precisa que no les llaman mártires de la Guerra Civil, sino ‘del siglo XX’, «no para evitar suspicacias» –un juicio que considera «nada justo»– sino para apuntar a «la razón más profunda de la persecución de los años treinta en España», es decir, «las ideologías totalitarias, tanto las revolucionarias marxistas, como las nacionalsocialistas, que quisieron acabar con la presencia de la Iglesia y de la fe».

En España, según ha recordado, la persecución comenzó en 1931, con la quema de iglesias y conventos, de forma que, antes de estallar la guerra, en 1936, «ya habían sido asesinados decenas de sacerdotes, religiosos y laicos», también durante la revolución contra el régimen republicano que los marxistas organizaron en 1934.

«Luego, con el caos general ocasionado por la guerra, es cierto que las fuerzas extremistas revolucionarias tuvieron ocasión de consumar el plan que ya tenían trazado de intentar acabar con la presencia del cristianismo en España», añade.

Martínez Camino, que asegura que los obispos viven «con profunda emoción» este «hecho histórico para la Iglesia universal», se muestra convencido de que «muchos» jóvenes del siglo XXI «también hoy estarían dispuestos a dar su vida por la fe en Jesucristo», al igual que los mártires. Esta juventud, según precisa, es la que se ha visto en las JMJ de Madrid y de Río de Janeiro «que saben vivir a contracorriente del mal, de la banalidad, de la vacuidad y del egoísmo, tan extendidos, por desgracia, en muchos ambientes».

En estos momentos, ya hay once mártires del siglo XX en España que son santos: los diez santos mártires de Turón (Asturias); san Jaime Hilario, de Tarragona; y San Pedro Poveda, de Madrid.