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El Cardenal Rouco: “El hombre de hoy pretende comprenderse a sí mismo, al mundo y a la historia sin reconocer su condición de creatura de Dios”

El cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, participó ayer en el acto inaugural de la 22 reunión del Comité de Enlace Judeo-Católico (ILC), que se está celebrando esta semana en Madrid. A la inauguración del Congreso asistieron personalidades como el cardenal Kurt Koch, presidente de la Pontificia Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo; Betty Ehrenberg, presidenta del Comité Internacional Judío para las Consultas Interreligiosas (IJCIC); rabinos y miembros de la delegación internacional judía; Ángel Llorente, director general de Cooperación Jurídica Internacional y Relaciones con las Confesiones del Ministerio de Justicia y a la alcaldesa de Madrid; Isaac Querub, presidente de la Federación de Comunidades Judías de España; rabino Moisés Bendahan; y obispos y miembros de la delegación católica española.  la foto

 

Para el Cardenal Rouco, “sabemos la importancia y especial significación que tiene España –Sefarad- para la comunidad judía, tanto desde una perspectiva histórica, como cultural, sentimental y posiblemente también religiosa”. A su juicio, “a esta tierra se sienten ligados muchos judíos que hoy viven en distintas partes del mundo y algunos, aunque no la hayan pisado nunca, siguen hablando una lengua muy parecida a la nuestra de hoy y guardan por tradición familiar las llaves de las casas  de las que eran propietarios antes de la expulsión”.

 

“Hoy la comunidad judía aquí en España es pequeña en comparación con la población católica, aunque se ha incrementado bastante en los últimos años. Desearía que esta reunión pueda servir para fortalecer los lazos de amistad y colaboración entre la Iglesia en España, especialmente entre la Conferencia Episcopal Española y la comunidad judía de España y a potenciar nuestra acción conjunta en favor del bien común y la defensa y promoción de los valores que compartimos en ámbitos tan importantes como la justicia social, la familia, la educación en el respeto de los principios religiosos y morales de los padres, la libertad religiosa…”

 

Recordó que “los católicos estamos celebrando el Año de la fe que ha sido convocado por el papa emérito Benedicto XVI y ratificado por el papa Francisco y que terminará a finales del próximo mes de noviembre”. El cardenal reconoció que “uno de los textos más significativos del Concilio ha sido la declaración Nostra aetate sobra la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas” y añadió que “este documento dio un impulso decisivo e irreversible a las relaciones entre la Iglesia y la comunidad judía, llevando a superar muchos prejuicios e incomprensiones del pasado”. Por ello, “en esta reunión que hoy empieza podemos constatar con un cierto grado de satisfacción como el deseo expresado en ese decreto se ha ido haciendo realidad a lo largo de estos ya casi 50 años”.

En cuanto al tema escogido, subrayó que “hace referencia a los desafíos para la religión en las sociedades contemporáneas; desafíos, o retos, que son en gran parte comunes para la Iglesia y la comunidad judía. Entre estos retos está el de la increencia tan extendida en nuestra sociedad y cuyas repercusiones dentro de nuestras comunidades religiosas no podemos ignorar ni infravalorar”. Y es que “el hombre de hoy pretende comprenderse a sí mismo, al mundo y a la  historia sin reconocer su condición de creatura de Dios; dándole la espalda, negando o ignorando su existencia. Las consecuencias, como hemos podido comprobar a lo largo del siglo XX, no pueden ser más terribles. ¡Cuánto dolor, sufrimiento y muerte han provocado las ideologías ateas, racistas y nihilistas del siglo pasado!”

 

Habló también de la beatificación de 522 mártires de la persecución religiosa en España del siglo XX, cuyo acto había tenido lugar el domingo por la mañana. “Se trata de Obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, unidos a otros muchos que por odio a su fe fueron perseguidos, torturados y asesinados en la Europa del siglo XX. Lo que ocurrió en España y en muchos otros lugares, como la antigua Unión Soviética, sigue teniendo lugar hoy a diferente escala en muchos países donde no se respeta la libertad religiosa y el carácter sagrado de cada persona humana”. Y lo comparó a la “desgracia” del pueblo judío con el holocausto, la Shoah, cuya causa profunda, dijo, “junto al antisemitismo que hemos de luchar por erradicar en todas sus formas, hay que buscarla en la negación radical de Dios que conduce a un no disimulado desprecio del hombre, que es siempre su criatura independientemente de su condición social,  raza y religión”.

 

Finalmente, explicó que Benedicto XVI ha convocado el Año de la fe “a causa de la profunda crisis de fe que está sufriendo la sociedad contemporánea”. Y mostró su deseo de que “esta importante reunión del organismo oficial de contacto entre la Iglesia y la comunidad judía mundial que se celebra aquí en la capital de España nos ayude a todos a discernir esos desafíos que nos son comunes y a encontrar los modos más adecuados para asumirlos y superarlos positivamente”. Y concluyó pidiendo que el encuentro dé “frutos buenos de amistad, compromiso y crecimiento en la fe y en el testimonio del único Dios, Señor de todos”.