La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Mártires

Arzobispo-Santiago-Agrelo-grandeSantiago Agrelo, arzobispo de Tánger

Lo son, aunque no lo sepan. Lo son, y queremos guardar en el corazón la memoria de ese martirio que fue su muerte, que fue su vida.

En su vida, en su muerte, caminó con ellos, estuvo con ellos, compañero y amigo, el Dios verdadero.

Desde el lugar de su calvario llega hasta nosotros interminable el eco de palabras que desde antiguo identifican a los mártires. Las dijo desde una cruz el compañero y amigo, y aún es él quien hoy las va repitiendo: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”.

Perdona a los que, para enriquecerse, han llenado de pobres el mundo. Perdona a los que, para proteger su bienestar, su seguridad, su tranquilidad, su nivel de vida, han llenado de fronteras el mundo y de muertos las fronteras. Perdona a los que banquetean a lo epulón porque han dejado sin pan la mesa de los pobres. Perdona a los que sacralizan el aborto para que los pobres no nos arruinen la digestión con el espectáculo de sus vidas, de sus muertes. Perdona a los que gastan en fuerzas de choque para alejar a los pobres lo que debían gastar en hospitalidad para acogerlos: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”.

No quiero separar la memoria de Cristo crucificado y la memoria de los pobres. La fe me dice que todos hemos muerto con él, y algo me dice que él muere con los pobres. La fe me dice que estamos crucificando a Cristo, y algo me pide que mantenga siempre viva la memoria de este martirio.